En ninguno de los aproximadamente 60 polvorines que operan en el estado bajo supervisión y regulación, se han registrado accidentes por explosión; por el contrario, los siniestros ocurren en talleres clandestinos, sostuvo Juvencio Nieto Galicia, titular de la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC).
Reconoció que la pirotecnia es un tema “muy delicado”, por lo que en esta administración se ha efectuado un trabajo de acercamiento con grupos de personas dedicadas a esta actividad de manera artesanal, “que anteriormente veían al gobierno como el opresor, el que los iba a sancionar, a tratar de meter a la cárcel, etcétera”.
Durante el Diálogo Circular con medios de comunicación mencionó que antes la mayoría de estos establecimientos trabajaban en la clandestinidad, pero que ahora ya no es así, por tanto, se ha reducido el número de accidentes por explosión de productos elaborados a base de pólvora, “de acuerdo a las estadísticas nacionales”.
Apuntó que esto no quiere decir que no existan ese tipo de hechos, pero afirmó que se inició una regulación, pues si bien es cierto que estos grupos son expertos en el manejo de este material, la CEPC es experta en la prevención y en la seguridad, “por eso hicimos un trabajo en conjunto y lo hemos llevado muy bien con ellos, con los más fuertes que son los de Sanctórum y Xaloztoc”.
Reafirmó que estas tareas se llevan a cabo de manera continua y que Protección Civil les brinda capacitación dos veces al año, así como revisión constantemente, no solamente a sus talleres sino a sus espacios de almacenamiento.
Agregó que en estas acciones también participa personal la Coordinación Nacional de Protección Civil y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).
Comentó que la pirotecnia es del gusto de muchas personas “pero debe ser con bastante cuidado”, porque cuando se compra este tipo de artefactos para fiestas patronales en las comunidades, no faltan las personas que se ofrecen voluntariamente a manipularlos sin la capacitación adecuada para hacerlo con medidas de seguridad.
Recordó que un siniestro de este tipo fue el registrado hace unos meses en el municipio de Totolac y subrayó que siempre la combinación de alcohol y pólvora, “es mortal”, como ha sucedido en algunos casos.
“Todos los accidentes que han surgido últimamente, han sido en talleres clandestinos, no ha sido en los que están regulados y que conjuntamente con Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional) estamos revisando”, subrayó.
Admitió que ha sido un trabajo “muy difícil”, para hacerlos entender que estos establecimientos deben regularizarse primero, “por el bien de ellos, por el bien de sus familias; muchos de ellos saben y tienen el manejo de la pólvora, porque dicen, yo desde los seis años le ponía la mechita al cohete y eso es algo que lo ven como actividad normal”.
El funcionario también resaltó que la ciudadanía en general debe tener consciencia al respecto, para seguir las normas de seguridad cuando haya una quema de pirotecnia en alguna celebración en su población o comunidad.
Añadió que la CEPC ha hecho llamados a los comités de feria y a las mayordomías, para que la compra que hagan de pirotecnia la hagan directamente con los artesanos que tienen un registro oficial, porque significa que tienen la capacitación, medidas de prevención, extintores y la identificación de chalecos, pues se trata de artefactos bastante peligrosos y que obliga a tomar previsiones extremas.
Subrayó que en el estado operan cerca de 60 polvorines, los cuales “se están regulando, se están revisando y afortunadamente, reitero, en estos no ha habido accidentes, seguimos con las normas de seguridad, revisamos constantemente, cuatro veces al año”.
Dijo que las inspecciones se intensifican en el último cuatrimestre del año porque es cuando tienen más ventas, de ahí que es un tema donde hay monitoreo y trabajo constante en el que “no hay que echar las campanas al viento, no hay que bajar la guardia”.


