A partir del lunes 17 de noviembre, el precio del pan de dulce y de la torta de agua experimentará un incremento de 14.2 por ciento en los comercios afiliados a la Unión de Pequeños y Medianos Industriales del Pan (Upmipan), tras una decisión conjunta del gremio. Este ajuste repercutirá en 20 panaderías de la capital y zona conurbada que, por primera vez en dos años, modificarán sus precios ante el escenario de constantes alzas en los insumos básicos, indicó en entrevista, Juan Pérez Martínez, presidente de la agrupación.
El ajuste consiste en elevar de 7 a 8 pesos el pan de dulce y de 3.5 a 4 pesos la torta de agua, mientras que la de manteca permanecerá en 3 pesos. Esta modificación busca equilibrar el impacto de incrementos sostenidos en materias primas fundamentales, como grasas vegetales, mantequilla y rellenos, cuyo costo acumulado en el año aumentó entre 15 y 20 por ciento. El gremio panadero ha visto cómo los precios de mermeladas, coberturas y otros ingredientes han alcanzado niveles elevados, lo que ha provocado una presión directa sobre los costos de producción.
En especial, el huevo y el azúcar se han caracterizado por altibajos considerables a lo largo del año. El primero llegó a cotizarse hasta en 42 pesos el kilo durante temporadas altas, y aunque actualmente oscila entre 36 y 37 pesos, su precio se mantiene inestable. Por su parte, las coberturas y mermeladas han superado los 50 pesos, afectando la rentabilidad de los negocios. En contraste, la harina experimentó incrementos ligeros, colocándose en torno a 420 o 430 pesos por bulto, dependiendo de la marca.
Además del alza en insumos, el sector enfrenta demandas laborales de sus empleados, quienes también solicitan mejoras salariales a medida que el costo de la vida se eleva, añadió Juan Pérez.
La combinación de estos factores provocó que las panaderías afiliadas acordaran, mediante asamblea general, un reajuste que consideran ineludible para asegurar la viabilidad económica del gremio. Se trata del primer aumento anunciado desde 2023.
El presidente de la agrupación de industriales del pan aclaró que la decisión colectiva se orienta a proteger la permanencia de los negocios y la calidad de los productos. Insistió en que la revaloración de precios es imprescindible para no comprometer la subsistencia de los establecimientos y los empleos que generan.
A pesar de las adversidades económicas, los panaderos han logrado un repunte de ventas en los meses recientes gracias a la temporada de lluvias y el descenso de las temperaturas, que tradicionalmente favorecen el consumo de pan. Este incremento en la demanda, dijo Pérez Martínez, ha permitido amortiguar, en parte, la afectación por el aumento de los insumos, aunque el reajuste era insostenible de postergar.
Sobre el abasto de gas LP, indicó que la mayoría de los negocios afiliados emplean el energético natural y hasta ahora no han reportado afectaciones mayores por el racionamiento.


