El Día de Muertos es una de las tradiciones más representativas de México y un símbolo de identidad ante el mundo.
No obstante, en los últimos años esta conmemoración ha comenzado a dejar el lado espiritual que la acompaña, para transformarse en algo material. Para expertos en materia de historia y economía señalan que gracias a la globalización y el impacto capitalista sobre la cultura, las tradiciones locales y celebraciones representativas son propensas a convertirse en un “producto”.
Esta tradición es producto del sincretismo que sufrió la antigua tradición prehispánica con la religión católica desde el siglo XVI con la llegada de los españoles, y que ahora es de observancia general en el país.
Representa una época en que la muerte no es vista como una tragedia. Es una celebración emotiva en la que una vez más podemos convivir (al menos con el alma) de aquellos que partieron al otro mundo.
Cempasúchil natural o en papel, muñecas y colgantes de catrinas, calabazas, dulces, pan, ofrendas monumentales, son un fin de “adornos” que caracterizan la época que abarca la celebración de “Todos santos”.
Sin embargo, con el paso del tiempo y los constantes cambios sociales y culturales esta tradición, si bien ha resistido a perder su significado, eso no implica que no se haya transformado.
El “Día de muertos” ahora más que una tradición con significado espiritual, se ha vuelto un producto, una experiencia material para “mostrar”.
Ana María Salazar, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, expone que “en la lógica del capital tardío todo es susceptible de convertirse en mercancía. Es por ello que las expresiones culturales como los rituales del Día de Muertos entran en esta dinámica”.
Bajo esta lógica es plausible decir que todo puede comercializarse, fomentando estereotipos que homogenizan y desterritorializan la cultura y su patrimonio para reproducirlos en masa y comercializarlos sin escala.
“Así se sustituye la singularidad de los bienes culturales de las culturas locales, para convertirlos en mercancías para el ocio”, recalca Ana María Salazar.
Era del consumismo: devorando el significado
El consumismo, más allá de representar excesos y desechos, es una economía del engaño, esto al apostar por la irracionalidad y la emoción, convirtiéndo a las personas en los propios bienes de consumo, así lo aborda Zygmunt Bauman en su libro Vida de Consumo.
Esto significa que siempre surgirán deseos nuevos y cada vez más llamativos, teniendo como consecuencia el consumo desmedido.
Como prueba, basta con entrar a la página web, o ir a la misma tienda departamental, y ver la cantidad inmersiva y diversa de artículos de decoración que ofertan por esta fechas, y que, la mayoría de esas piezas no son fabricadas en México.

Además de distribuir artículos que carecen del significado de la tradición, o que nada tiene que ver con sus orígenes.

La mayoría de las marcas logran esto al enfocarse más en estilos de vida y experiencias al promocionar cierto producto, así lo describe Naomi Klein en No Logo: El Poder de las Marcas.
Dándole al consumidor la impresión de proyectar hacia los demás un buen estilo de vida, y la sociedad realmente se convence de que eso es cierto.
Tan solo al ver las redes sociales de las personas (e influencers sobre todo) en estas fechas. Reels, fotos, vídeos, que muestran al mundo que ellos vivieron la experiencia de, por ejemplo, estar en el Valle de catrinas o visitar las casas de cultura y las ofrendas. Dejando en segundo plano lo que simbolizan aquellas monumentales figuras y lo que significan para los artistas y artesanos.


Salazar remarca que “para mantener los rasgos cosmogónicos y la singularidad de la producción cultural de las sociedades locales se debe ir contracorriente de la lógica del capital”, pues esta lo que hace es banalizar y contribuye a la pérdida de la diversidad cultural y con ello al empobrecimiento de la producción y la diversidad cultural de la humanidad”.
En la era de la globalización, donde todo se vuelve fugaz y buscamos la inmediatez, resulta casi imposible perder la noción de donde nos encontramos, de porqué hacemos lo que hacemos, y compramos lo que consumimos.
Perdiendo de vista la verdadera identidad, no solo individual, sino también la de comunidades enteras, que a raíz de las revoluciones y cambios sociales, han luchado por sobrevivir, y mantener vivas sus raíces, marcando y defendiendo quiénes son.
A continuación te compartimos algunos libros digitales y artículos que difunden el verdadero significado de esta celebración a los difuntos y que logran transmitir la historia:
https://www.cultura.gob.mx/turismocultural/publi/Cuadernos_19_num/cuaderno16.pdf
https://inah.gob.mx/especiales-inah/articulos/el-origen-del-dia-de-muertos
https://www.cessa.edu.mx/blog/descubre-alma-dia-de-muertos-mexico-historia-tradicion


