Para atender y cuidar el patrimonio biocultural en las zonas arqueológicas del estado de Puebla y con ello atender dos riquezas, la natural y la arqueológica, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (SMADSOT) firmaron un convenio de colaboración que cuidará los ecosistemas en los que están contenidos estos sitios culturales e históricos.
Desde la zona arqueológica de Cholula, José Luis Pérea González, secretario técnico del INAH estimó que el patrimonio biocultural es un concepto que “los atraviesa” como institución y como gobierno, pues tiene que ver con impulsar una visión integral y sostenible, que incluso se adecua a lo propuesto por la Unesco.
“El propósito es hacer esta preservación integral del patrimonio cultural y natural”, dijo el funcionario federal al destacar que es la primera vez que el INAH firma un convenio de este tipo.
Acotó que la firma de este convenio debe buscar la participación de otras entidades y de otros municipios, así como el promover la visita cultural y el propiciar un turismo comunitario y sostenible, y buscar el apoyo de otros sectores como la iniciativa privada y las instituciones educativas.
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En ese sentido, el director del Centro INAH Puebla, Gustavo Donnadieu González dijo que el convenio va a beneficiar “en mucho” a las ocho zonas arqueológicas de Puebla: Cantona, Cholula, Teteles de Santo Nombre, Yohualichan, Tehuacán el Viejo, Tepexi el Viejo, Tepapayeca, y Los cerritos de San Cristóbal Tepatlaxco.
“Las zonas arqueológicas siempre están emplazadas en ambientes naturales donde evidentemente todos estos años se han dado distintas convivencias a nivel ecológico. Son fauna y flora que conviven directamente con los vestigios de nuestro patrimonio”, dijo el recién llegado titular del Centro INAH.
A su vez, la secretaria de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial, Sara Rebeca Bañuelos Guadarrama, confió que este convenio “es para unir esfuerzos para realizar un monitoreo ambiental de la fauna presente en las zonas arqueológicas que están bajo resguardo del INAH.
Detalló que el monitoreo ya se ha realizado en Cantona, zona arqueológica ubicada en el municipio de Tepeyahualco, con un catálogo de las especies de flora y fauna que ahí habitan para abonar en su preservación y su correcto manejo en un entorno que debe estar protegido.
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Coincidió que proteger el patrimonio significa asumir una visión integral en la cual la conservación de los ecosistemas y la protección del legado cultural vayan y avancen de la mano. “Es una medida pública que combina la protección del medio ambiente con el bienestar social y la preservación de nuestra identidad”, acotó Bañuelos Guadarrama.
Para cerrar, María de los Ángeles Mendoza Escalante, subsecretaria para la Gestión del territorio y desarrollo urbano dijo que con el monitoreo realizado en Cantona, les permitió afirmar que el patrimonio natural y el cultural están entrelazados, y que la conservación cultural no se entiende sin la conservación natural.
Enlistó que el convenio permitirá las siguientes acciones: monitoreo permanente de la biodiversidad en las zonas arqueológicas, investigación científica colaborativa entre el INAH y la SMADSOT, programas de educación ambiental y cultural para las comunidades y visitantes, y estrategias de conservación que integren a los pobladores para que privilegien el cuidado de su entorno.
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