Una mujer que representa a otra mujer y ve la desnudez como algo que no debería ser censurado sino tomado con normalidad. Esa, es una de las premisas del trabajo de la artista visual Fusha Fusheresca, nombre artístico y de batalla de Marisol González Uribe, quien sabe que desafortunadamente la desnudez del cuerpo es vista con morbo. No obstante, en la serie que presentará próximamente su apuesta es mostrarlo con delicadeza para dialogar.
Denominado Sombra Silvana, el proyecto que reúne un total de seis fotografías de gran formato está programado para su exposición en dos tiempos y en dos espacios distintos: para el 19 de julio a las 20 horas en el Azotacalles, en Cholula; y para el 15 de agosto a las 19 horas en Malicia Café, en la ciudad de Puebla.
La idea de volver a exponer, señala durante una entrevista, es porque mostrar su trabajo es algo que le nutre, sobre todo luego de regresar a Puebla cargada de la obra que hizo en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en donde residió en los últimos años.
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Puesta frente a la nula apertura de los espacios institucionales y con galerías particulares que tienen una programación completa, Fusha Fusheresca trae una obra que piensa puede tener censura en una ciudad como Puebla: un cuerpo desnudo que incomoda, no como debería hacerlo la guerra o las muertes causadas por la violencia.
Sombra Silvana, refiere la también docente y diyei, habla de los miedos, de las sombras, de la desnudez del cuerpo ante las heridas, a la par de que de manera simbólica explora sobre la condición humana.
Este diálogo, prosigue, se abre también hacia lugares diversos, uno en Cholula y otro en la ciudad de Puebla, para que las imágenes sean observadas, con detenimiento, y vistas no sólo como cuerpos sino como espacios de ritual.
Indica que estas seis fotografías de tamaño doble tabloide dejan ver su narrativa de manera autorreferencial y como todos sus trabajos: mujeres que se desprenden de manera simbólica y representan el cuerpo.
De paso, Fusha Fusheresca menciona que su obra deja ver el trabajo hecho con personas de diversas geografías y la posibilidad de conexión que le dio el habitar una ciudad como San Cristóbal de las Casas, que es cosmopolita, pues reúne a personas de varios países y continentes.
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Destaca que es el caso de Sombra Silvana, cuya modelo fue una mujer de origen francés. “Tuve la dicha y el privilegio de estar con estas personas que creían en mis proyectos”, resalta.
Regresar a Puebla, acota, significa volver a un territorio que permite hacer raíz. En su caso, esa raíz le hizo volver, para encontrarse con amigos y conocidos que siguen “en la resistencia”. Afirma que se trata precisamente de resistencia frente a un esquema institucional del arte que no beneficia a quienes no estén cercanos con la institución.
“La producción y la colectividad es lo único que puede lograr que esto funcione más allá de las instituciones”, dice convencida.
Sombra Silvana abrirá el 19 de julio a las 20 horas en Azotacalles, foro y bar ubicado en la 6 Norte 408, en el barrio de San Miguel, en Cholula, con una inauguración que incluye diyei sets en vivo y un recorrido expandido por la obra visual.
Luego, continuará a partir del 15 de agosto a las 19 horas en Malicia Café, ubicado en la calle 11 Oriente 214 local F, en el Centro Histórico de Puebla, con una nueva activación que incluye performance en vivo y más música, “extendiendo la experiencia a otro territorio simbólico y afectivo”, como señala la artista para quien la exposición “Sombra Silvana es también una postura: el arte no espera permiso”.
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