Lunes, enero 19, 2026

Día nacional de libro: Reflexionar lo que leemos y lo que vemos

“UN LECTOR VIVE MIL VIDAS ANTES DE MORIR. EL QUE NUNCA LEE, SOLO VIVE UNA”. GEORGE R.R. MARTIN.

Un libro, exquisito ejemplar compuesto de cientos de hojas de papel, unidas a través de una pasta, cuyo contenido no es posible describirlo con exactitud palabra por palabra, pues está hecho, para que aquel que lo vea, se atreva a abrirlo y no cerrarlo hasta llegar al punto final.

En términos médicos: leer estimula la actividad cerebral tal como si se tratara de un ejercicio físico; pues aumenta el conocimiento, mejora la comunicación, y fomenta la imaginación y la creatividad; y aunque los beneficios obtenidos a raíz de esto varían de lector en lector, la lectura representa una excelente media para el control del estrés, la ansiedad y la angustia, favoreciendo la salud mental y el estado cognitivo.

Se podrían consultar todos los sitios web que a aparecen en la red al buscar cuales son los beneficios de la lectura, que si bien tienen sustento científico del gran beneficio que le proporciona a tu cerebro y por ende a tu salud tanto emocional como física, no abarcan cual es la experiencia real que vive una persona mientras sus ojos recorren aquellas líneas formando una historia y un significado.

En palabras y experiencia de los lectores, los términos médicos suelen pasar a segundo plano. Para quién se aventura a leer, esta actividad representa un escape de esta vida para conocer otra, viajar a nuevos mundos y descubrir cosas que se creían imposibles, pero de alguna manera, dentro del libro, de su cabeza y de su corazón, existen de verdad. No solo se trata de encontrar un lugar donde habitar cuando en este planeta ya no parece quedar espacio para ti, sino también de encontrarse con uno mismo en esa camino, y al final de la aventura no solo volver como verdaderamente se es, sino incluso renovado para bien.

Tristemente esto es algo que la mayoría de la población se está perdiendo. Pues el libro como escape, ha sido reemplazado por los ordenadores y dispositivos móviles.

Muy a pesar de que actualmente el material de lectura ha migrado al mundo digital, la población aún parece presentar cierta evasión a leer, y quizá lo más preocupante, sea que escasa muestra de personas que se identifican como lectores no está comprendiendo el contenido que “lee”.

El Inegi reportó que en el 2023 el 68.5 por ciento de los mexicanos mayores de 18 años se consideran lectores, con un promedio de 3.4 libros leídos por año. Pero, cabe destacar que tan solo 27.1 por ciento logra comprender todo lo que lee.

 

Tecnología: El retroceso de la atención

En la actualidad sería pertinente señalar el gran cambio social y colectivo que ha habido, como el gran obstáculo para leer con regularidad y sobre todo para retener información de los textos.

Con la llegada de creadores de contenido, aplicaciones y la inteligencia artificial, estos se han encargado de resumir todo tipo de contenido en cuestión de minutos, o quizá, más bien segundos. Esto con la finalidad de que estés al tanto de dicho material, pero sin que tengas que “perder” el tiempo para verlo, escucharlo, o leerlo completo.

Una gran prueba de esto, es SoBrief, una aplicación para smartphone y ordenador que resume libros de y los puedas leer en menos de 10 minutos.

 

 

 

 

 

 

 

Aplicación que está siendo promocionada y recomendada por creadores de contenido en Tik Tok, el paraíso de la inmediatez.

               

Además de que también ya existen una gran variedad de IAs para “facilitarte la lectura”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Siendo una cuestión de ética, ya que por más que tengas noción del argumento del ejemplar, no es honesto afirmar que conoces y comprendes su contenido en totalidad.

Resulta preocupante que un ser humano se convenza a sí mismo de que ya ha leído el libro tan solo al conocer al menos la cuarta parte del mismo, sumándole que está reduciendo su capacidad de criterio y análisis, pues la aplicación y la inteligencia artifical bien pueden hacer modificaciones en frases, palabras y en el lenguaje.

Pero qué importa, lo importante es decir que tu ya sabes de qué trata tal libro.

En este mundo sobresaturado de información, se quiere llegar al grano de lo que sea que consumamos, no tenemos tiempo de leer párrafos ornamentados o introducciones; y mucho menos de detenernos un momento a reflexionar lo que hemos leído y razonar si en verdad comprendemos algo de ello.

Narayan Janakiraman, profesor de la Universidad de Texas en Arlington, señala que el acelerado mundo tecnológico ha aumentado la dependencia de la gratificación instantánea y reforzado la impaciencia. En 2011, Janakiraman hizo un estudio sobre la psicología detrás de la decisión de declinar ante la espera. Se le pidió a los participantes que esperaran descargas y se mantuvieran en espera telefónica, como resultado muchos de ellos abandonaron el proceso de espera. Dicho abandono ocurrió en un momento que resultaba «insatisfactorio para muchos el tiempo de espera».

Por ende, resulta difícil leer libros si no logran atraparte en las primeras páginas, siendo un desmotivante para seguir leyendo y resulta más fácil cambiar de actividad. Resulta más satisfactorio consumir pequeñas dosis de información que en seguida nos dan lo que necesitamos y además nos mantienen entretenidos y donde cambiar de tema es fácil cuando puedes deslizar hacia abajo.

“La manía de nuestras vidas en línea revela lo siguiente: continuamos deslizando a través de nuestros celulares porque nunca estamos completamente satisfechos”, comenta Andrew Sullivan en su artículo “Yo solía ser un ser humano”.

Puede que a muchos se les haya olvidado o nunca hayan conocido el gran mundo que nos ofrece un libro al abrirlo. Y así como en la vida toma tiempo llegar al clímax, a ese momento crucial donde nos transformamos y la vida también, antes de eso debemos pasar y atravesar por diversas etapas que pondrán a prueba nuestra paciencia y sobre todo nuestro carácter, eso también sucede en un libro, porque muchas veces o libros son eso, un reflejo de la vida misma, y solo por eso vale la pena leer cada línea, cada párrafo, cada página.

No debemos ver la tecnología como un enemigo, al contrario, esta puede ayudar a difundir la buena información, a hacer consciencia, incluso a compartir nuestra aficiones, y a comentar sobre los libros mismos, pero sin permitir que nos consuma al punto de no poder ver otros mundo más que el de la pantalla.

Un libro es una puerta hacia nuevas ideas, nuevos universos, nuevos conocimientos, que nos harán cuestionarnos, conocernos y descubrirnos a nosotros mismos, (algo que es difícil de hallar en el scrollear) y tal vez resulte difícil creerlo, pero solo se averigua una vez que lees aquel libro de principio a fin, es la única manera en que se podría refutar esta idea y darle la razón a quienes no la comparten.

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