2012-04-25 04:00:00
Jaime Avilés agregá que si el movimiento que
apoya a Lápez Obrador no es capaz de lograr los
20 millones de votos y los 450 mil vigilantes de
casilla que se necesitan, âentonces tendremos
que decir que no lo logramosâ
Es seguro que los grupos que durante 2006 perpetraron el fraude en contra de Andrés Manuel López Obrador volverán a intentarlo en el proceso comicial vigente, advirtió el periodista Jaime Avilés, quien agregó que por eso es necesario que quienes apoyan al tabasqueño cumplan la meta de obtener al menos 20 millones de sufragios para su causa, amén de un ejército de 450 mil representantes de casilla.
El autor de la columna Desfiladero, que se publica los sábados en La Jornada, presentó este martes en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAP su más reciente libro AMLO: vida privada de un hombre público, editado por Grijalbo, una obra que analiza diversas etapas de la vida pública y privada del principal dirigente opositor de México, con quien mantiene una amistad desde 1994.
Ante un público en el que la mayoría eran jóvenes y prosélitos de López Obrador, el autor hizo una breve síntesis del libro, pero se enfocó a hacer un diagnóstico de las actuales campañas.
Del candidato presidencial del Partido Nueva Alianza (Panal), Gabriel Quadri, Avilés manifestó que se trata de “un ventrílocuo” del priista Enrique Peña Nieto y la panista Josefina Vázquez Mota.
Calificó a la administración que preside Felipe Calderón como “un gobierno pandillesco” (sic), que se ha dedicado a transgredir la ley y a pervertir a las instituciones en aras de conservar el poder.
Enlistó algunos de los fracasos del segundo sexenio panista: además de los más de 60 mil muertos por la guerra contra el narcotráfico, hay 15 millones más de pobres. Calderón, aseveró, ha con convertido al país en una suerte de giro negro y López Obrador es el único que garantiza que México no siga siendo desmantelado.
Del tabasqueño, el cronista expresó que es el único de los cuatro postulantes que en verdad tiene un apoyo popular, el cual se ha granjeado a pulso, pues se trata de un hombre que trabaja intensamente, desde las 5 de la mañana, y que a veces ha tenido que pronunciar hasta 11 discursos a lo largo de un día.
A lo largo de seis años, el ex jefe del Gobierno del DF, abundó, ha recorrido 250 mil kilómetros, dándole varias vueltas al país y llegando a los lugares más recónditos y olvidados.
Se trata, aseveró Avilés, de un “político con método y disciplina” que no tiene compromisos con los grupos de poder económico del país y siempre que ha sido candidato ha elevado el número de votos a su favor: en su participación de 2006 obtuvo 15 millones de sufragios y ahora necesita 20 millones para que su triunfo sea contundente y no haya espacio para un nuevo fraude.
Cuestionado sobre la inclusión del priista Manuel Bartlett Díaz, como candidato del Movimiento Progresista al Senado de la República, Jaime Avilés aseguró que el ex gobernador poblano sabe y puede ayudar a evitar un fraude.
En las boletas, el riesgo
Varios de los asistentes a la presentación de AMLO: vida privada de un hombre público manifestaron sus sospechas acerca de que en este proceso electoral se perpetre un fraude como el de hace seis años.
Jaime Avilés coincidió con la apreciación de sus interlocutores, y recalcó que por esa razón es necesario que se logre la estructura de más de 450 mil representantes de casilla que necesita López Obrador, y aseguró que se debe dejar de lado simulaciones, “pues hay gente que dice que ya cumplió, pero la verdad no sabe ni qué va a hacer el día de las elecciones”.
Recordó que en la elección presidencial pasada, la ausencia de representantes de casilla fue el talón de Aquiles del abanderado izquierdista.
Al hablar sobre lo que llamó en varias ocasiones “el diseño del fraude”, el periodista advirtió que la trampa puede encontrarse en el diseño de la boleta electoral, ya que cuando se trata de un candidato de coalición, como es el caso de López Obrador, se puede cruzar la boleta por sólo uno de los partidos que lo candidatean, por dos o los tres, pero al final sean uno dos o tres los taches, sólo se contará como un sufragio a su favor.
El problema, apuntó, es que en las casillas se hará el conteo de votos por partido, pero en el IFE se hará el cómputo final de los votos totales por candidato.
“Tenemos que seguir a la paquetería electoral desde que salga de la casilla hasta que llegue a las instalaciones del IFE, porque por ahí puede venir el fraude”, advirtió.
Agregó que si el movimiento que apoya a López Obrador no es capaz de lograr los 20 millones de votos y los 450 mil vigilantes de casilla que se necesitan, “entonces tendremos que decir que no lo logramos; de nada valdrán otros dos meses de campamento en el Paseo de la Reforma”.
En ese sentido, expresó que López Obrador está consciente de que si la participación de sus prosélitos no es la que se precisa, se retirará, pues aunque su vida ha estado consagrada a la transformación de México, “nadie está obligado a lo imposible”.
También se refirió a otra batalla, la que se tiene que librar contra el PRD, “contra los chuchos, contra Acosta Naranjo, Navarrete, Alejandra Barrales, esa cosa gelatinosa y viscosa que es lo peor de la política en México”, afirmó.
Auguró que Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Guadalupe Acosta Naranjo “andan en Jalisco pidiendo el voto a favor de Josefina Vázquez Mota, ¡este es el único caso en el mundo en que un candidato a la presidencia tiene en un partido político a su peor enemigo, ¡es de la más alta ciencia política!”, ironizó, y señaló que si un nuevo fraude se consuma, el ala joven más radical del movimiento de López Obrador “tomará como blanco” a los traidores.
| Share |
Tweet
|