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La promesa

Por: Ricardo Nava Olivares

2012-06-25 04:00:00

La mayoría de los partidos políticos ha utilizado las promesas y los regalos como parte de su estrategia para captar o coaccionar el voto, unos a través de obsequiar regalos que van desde playeras, gorras, jarras, licuadoras, cupones, boletos para rifas y varios artículos de uso doméstico, a fin de tratar de asegurar que el que recibe el regalo votará por el partido o el candidato que lo haya otorgado. En algunos casos, al recibir el obsequio, se pide que des tu nombre y que indiques tu número de folio de la credencial del IFE, además de anotar tu sección y domicilio, debes firmar de recibido.

Esta práctica no es nueva, pero se sigue aplicando en los procesos electorales en México, pues buscan captar electores a partir de utilizar la necesidad y pobreza de la mayoría de los mexicanos, no hay que olvidar que más de 50 millones de mexicanos viven la pobreza en este país y que un segmento muy importante de trabadores formales e informales apenas sobreviven con su salario. Ante esa necesidad los partidos políticos regalan a sabiendas que la gente necesita ciertos artículo o despensas para cubrir el día a día, por lo regular los obsequios son desechables, es decir, de mala calidad y de precios muy bajos, el arroz o los frijoles sirven para la comida de un par de días y al tercer día una vez más los hogares mexicanos se quedan con la ausencia de una buena dieta alimenticia, otra forma de obsequio es dar dinero por un número de votos, y aunque las autoridades electorales lo nieguen esta práctica sigue aplicándose sobre todo en los últimos días de campaña, el dinero circula por todo el territorio y si bien es difícil de documentar, es evidente que se reparte a granel.

Ese es el nivel de la democracia en este país, comprar la conciencia de los electores con prebendas de bajo perfil y a pesar de que todos los candidatos afirman que “aceptes todo lo que te den porque los productos son adquiridos con dinero del pueblo y que el día de la elección ejerzas el voto de manera libre y razonada”, este mensaje no siempre funciona de forma eficaz, pues muchos de los electores asumen como un compromiso o por coacción el voto a tal o cual partido político a partir de recibir el regalo.

En ese sentido, el exhorto es a que los ciudadanos reflexionen si un regalo vale más que un proyecto de país, lo que está en juego en una elección no es el aquí y ahora sino las repercusiones en el mediano y largo plazo, es decir, un regalo no resolverá los problemas de empleo, salario, inseguridad, educación, alimentación o pobreza, ni ayudará a resolver los problemas del día a día de los mexicanos. Es muy complicado que a estas alturas de la campaña se evite o se sancione este tipo de prácticas, pero lo que sí es factible es llamar a la ciudadanía a que ejerza de forma libre su voto, que analice y que piense qué tipo de país quiere en los próximos seis años, que ponga en la balanza los pro y los contra de tal o cual candidato y partido político, que analice su propia situación y sobre todo que piense qué quiere para su familia, en otras palabras no se trata de que conozca todos y cada uno de los problemas del país o de su estado, sino que mire al interior de sus hogares, de sus vecinos y familiares y vea qué tipo de vida quiere para ellos y por ende qué candidato o partido puede hacer que su vida mejore.

Sobre las promesas de los candidatos, todos prometen pero en muchos casos no cumplirán, en este punto me refiero a promesas de bajo perfil, en otras palabras a promesas como que en caso de ganar les aseguran empleo en el gobierno, les darán una plaza o ayudarán para que su hijo, hija, tía o tío accedan a tal o cual institución educativa, esas promesas son falsas en muchos sentidos, porque depende del marco institucional y no de la persona, me explico, el contexto nos dice que cada día es más difícil obtener una plaza o conseguir un empleo en los distintos niveles de gobierno, las políticas de austeridad, por ejemplo, han reducido la burocracia permanente, lo que significa que hoy una gran parte de los trabajadores contratados sean por honorarios o por obra determinada, es decir, la época de empleos para toda la vida en gran medida se han esfumado; por otro lado, la posibilidad de que tus hijos entren a una escuela está determinada por varios factores: tus ingresos y la capacidad económica y de infraestructura de la institución receptora, muchas escuelas rechazan estudiantes no porque no quieran ingresar más matrícula, sino porque los recursos de éstas son insuficientes para atender a los demandantes.

La promesa se vuelve una relación personal, pero la decisión de incorporarte depende del presupuesto y el presupuesto depende de cómo se distribuye la riqueza en el país, y de la propuesta de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de la Federación.

Hay muchas historias que muestran que el apoyar en una campaña y que el candidato gane no signifique que te vaya mejor, en esas historias del día a día a la hora de cobrar el favor, ni siquiera te abren la puerta, reciben tu currículum y las fotos del apoyo, pero en su mayoría se quedan esperando la llamada telefónica, nunca son contratados.

Por eso el exhorto es que se tenga muy claro el alcance real de las promesas que te hacen, porque muchas de ellas serán eso, promesas. Lo importante es que tú como elector decidas tu voto en función de lo que representa un proyecto u otro y no por las canonjías y prebendas, es muy posible que te quedes esperando. Un proyecto más amplio es lo que está en riesgo en la jornada electoral, más allá de las promesas y los regalos de 3 pesos, ¿o no?

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