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La clase política de rodillas

Por: Ricardo Nava Olivares

2012-10-22 04:00:00

La reelección de los dos líderes sindicales que controlan la educación y el petróleo es una muestra de que México no va cambiar al menos en esos dos ámbitos, pues se mantiene un régimen de privilegios, de corrupción y de autoritarismo en prejuicio de la sociedad mexicana.

La forma y el fondo ocupados para la reelección dejan ver que dos líderes son capaces de poner de rodillas a toda la clase política, mostrar el músculo, los tentáculos y la cabeza como señal de poderío, mandar el mensaje a propios y extraños que quienes se atrevan a poner en entredicho esos liderazgos, pagarán muy alto su osadía.

Mientras la clase política representada en el Poder Legislativo se corta las venas en la discusión de las posibles modificaciones a la minuta de la reforma laboral, Elba Esther y Romero Dechamps se les adelantan y con el cinismo que les caracteriza presumen públicamente que la democracia les hace los mandados. Para estos líderes la democracia no aplica, no es necesaria y es peligrosa.

Se podrá argumentar que las masas trabajadoras han decidido, a través de las urnas, reelegir a sus líderes, pero los datos muestran el control político que se tiene sobre los delegados, nada más basta con ver los resultados en la elección del SNTE y se podrá apreciar la nula competencia política, se constata la sumisión con que los electores obedecen las órdenes de los de arriba, pero también se observa que a los propios delegados no les interesa modificar el status del que ahora gozan, pues estos últimos mantienen para sí mismos el régimen de privilegios y de corrupción que les permite seguir amasando fortunas. Poder, dinero y prestigio a cambio de dar un voto sexenal.

Ganan los de siempre, pierden todos los mexicanos, pues de forma natural estas decisiones impactarán en la agenda legislativa y en la propuesta de gobierno del nuevo presidente. Sería iluso suponer que este par de sindicatos doblarán las manos ante iniciativas que según ellos pongan en riesgo a la clase trabajadora atrincherada en esos espacios de representación de intereses entre el trabajador y el patrón, lo lamentable es que no habrá cambios sustantivos en materia educativa, ni habrá profundas modificaciones en Pemex.

A pesar de los discursos que prometen darle una sacudida a la educación y ante la eminente propuesta de reforma energética, los líderes sindicales han mandado la señal correcta, ellos serán parte fundamental en la negociación a sabiendas que sin ellos no podrá caminar la maquinaria del cambio. La política educativa y la política energética estarán subordinadas una vez más a los intereses de los sindicatos.

Para los priistas, la reelección de Elba Esther y Romero Dechamps puede ser concebida como bálsamo puro, lo cierto es que, a diferencia de otros tiempos, estos sindicatos cuentan con mucho poder y dinero y han logrado dejar de comer de la mano del presidente en turno, esta diferencia es fundamental, pues la autonomía les da para venderse al mejor postor con el fin de mantener sus privilegios, será pues la clase política la que tendrá que buscarlos y ésta tendrá que ofrecerles prebendas, curules y espacios en la administración pública para sumarlos a la mesa de negociación, sin la certeza que apoyarán a pie de puntillas la nueva agenda de gobierno.

Ante ese escenario, el que más pierde es el presidente electo, le están cortando las alas antes de tomar la Presidencia y de no dar un manotazo rápido y eficaz, le pasará lo mismo que a Vicente Fox, su sexenio pasará sin pena ni gloria, pues no tocar a los poderes fácticos que están anquilosados en este par de sindicatos es dejar ir una oportunidad invaluable de marcar huella en la historia reciente de México. Para nadie es desconocido que este par de líderes es el claro ejemplo de corrupción, nepotismo, discrecionalidad y dispendio.

Hasta ahora, los viajes de Enrique Peña Nieto lo han distraído de la agenda nacional y su equipo de transición no ha tenido la capacidad ni la influencia para contrarrestar los embates de la maestra, ni del líder petrolero, al presidente electo le está pasando lo mismo que le ocurrió con las iniciativas preferentes de Felipe Calderón, le siguen madrugando en varias trincheras: educación, petróleo, contabilidad gubernamental, contratos que aparecen de último momento, compromisos financieros para los próximos años, en ese sentido al parecer están poniendo de rodillas al nuevo gobierno antes de tomar posesión y a la clase política enquistada en el Legislativo.

Sin calidad educativa y sin un uso adecuado del petróleo, es muy poco probable que haya desarrollo en México, de ahí la importancia de que la clase política y el nuevo gobierno empiecen por debilitar a los poderes fácticos, si no lo hacen estarán condenando a las generaciones actuales y venideras, seguiremos viviendo de rodillas.

La presidencia democrática que tanto han difundido, deber ser incluyente, plural, consciente de la diversidad política, económica y cultural, debe regirse por reglas de transparencia y rendición de cuentas, debe proteger la libertad de expresión y debe preservar el acuerdo antes que el disenso, además de hacer valer la ley y promover la justicia, esto no será posible si se sigue solapando la corrupción. Un gobierno de resultados empieza limpiando la casa, veremos si tiene suficiente cloro, ¿o seguiremos trapeando de rodillas?

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