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El Tri, fiel reflejo de un futbol sin rumbo

Por: Horacio Reiba

2012-03-05 04:00:00

No dudo que la selección del Chepo pueda mejorar en algo su triste desempeño del miércoles en Miami, ni que el nivel mostrado por Colombia en el debut de Pékerman como su DT haya superado cuanto el elenco cafetalero venía mostrando en la eliminatoria sudamericana; sin embargo, lo acontecido esa noche ilustra de maravilla las inmensas limitaciones de nuestro futbol, que podrá alegrarle la vida a la chicanada fiel ante equipitos turísticos, pero tiene que mostrar sus cortos alcances en cuanto un rival de cierta envergadura le planta cara con seriedad, tal como hicieron los colombianos.

Es el costo de privilegiar sobre cualquier otra consideración lo estrictamente económico –por si hubiese dudas, acaba de reafirmarlo Decio de María–, mientras se mantiene entre brumas todo lo relacionado con el deporte en sí y la consecuente calidad del espectáculo.

Ni individualidades ni equipo

Cuando llegan chascos como el de la semana ida, lo usual es que se busquen excusas y se esgriman medias verdades. Que fulano o zutano “no tuvieron su noche”; que el arbitraje “perjudicó”; que los cambios “rompieron el ritmo del equipo”; que hay que recordar que estos partidos son para “probar gente” y “hacer ensayos tácticos”; que “las fallas individuales echaron a perder el trabajo colectivo”; que a nuestros ases de exportación “les falta ritmo” porque en sus equipos europeos “no los alinean con regularidad”. Y, por supuesto, que los viajes cansan, que la humedad agota, que de noche todos los gatos son pardos...

Todo menos reconocer que el futbol mexicano está sumido en un agujero gris y que, actualmente, apenas hay equipo –o jugador– en este país que se medio salve. La verdad es que, sin hacer nada extraordinario, Colombia exhibió las muchas insuficiencias de nuestro balompié, su balbuciente lenguaje futbolístico y su carecencia de respuestas individuales en cuanto el de enfrente mueve con soltura el balón. Comparados con los habilidosos sudamericanos, nuestros seleccionados parecían moverse sobre piernas de palo que soportaban cinturas de cemento. De suerte que el 0–2 hasta salió barato.

Ardor no suple técnica

No es que sea el Tri un ejemplo preclaro de entereza moral y voluntad de lucha, pero siguen siendo éstas sus características más destacadas. No está mal saber sudar parejo, meter pierna fuerte y tratar de obstaculizar al contrario en cada rincón de la cancha, pero para hacer buen futbol se requiere algo más. Por ejemplo, contar con elementos que sepan asociarse para dar sentido, coordinación y ritmo al desenvolvimiento de un equipo. Por ejemplo, tener al menos un hombre que asuma la responsabilidad de manejar las claves del juego y otro en condiciones de terminar las jugadas en el arco rival.

Durante media hora el Tri cumplió a conciencia con la primera parte del guión: la del empuje y la entrega. Pero ni entonces ni después tuvo en sus filas a quienes garantizaran ese algo más donde se concentra toda la ciencia y esencia del futbol.

Ni orden ni gol

Mala cosa es prescindir de un organizador dentro del campo, pero la alineación de De la Torre no lo consideraba. Guardado –con mucho nuestro mejor hombre– se batió por su banda sin encontrar el menor eco en los compañeros, ya que Salcido estuvo apenas cumplidor, Giovani fue un cero a la izquierda y adelante nadie se encontró su lugar en el partido. Y si una hora deambuló por ahí Javier Hernández ni nos enteramos, pues su explosividad estuvo ausente; porque el “Chícharo” es letal en el área y a primer toque, pero en cuanto sale de ella e intenta manejar el balón es uno más, no pesa en absoluto. Será la diferencia entre tener que ganarse el pan en solitario o contar con abastecedores como Rooney, Giggs, Nani o Valencia.

Agregue usted el yerro de Ochoa en el gol de Falcao o la gran combinación James–Armero, que abrió un bulevar por el flanco derecho de la defensa azteca para facilitar el cómodo remate de Cuadrado cerrando pinza por el otro sector y tendrá usted la explicación completa de un 2–0 que terminó con el estadio coreándoles olés a los colombianos.

Ahí viene la FIFA

Anuncia Zurich que está a punto de decidir acerca del uso de medios electrónicos que eviten goles fantasma, un tema que se puso de moda en el último mundial con aquel remate inglés que picó un metro adentro de la portería alemana sin que el cuerpo arbitral se diera por enterado. Pacatos como son, no dicen que autorizarán la innovación, sólo que sus expertos la está analizando y, si llegaran a aprobarla, el estreno podría darse en el próximo mundialito de clubes.

Hay quien malicia que ese anuncio, publicado anteayer, venía motivado por las críticas del inefable Berlusconi, formuladas a su tremendista manera tras otro caso de ceguera arbitral en perjuicio del Milán, que hubiera vencido al Juventus con la pelota que Muntari depositó claramente dentro del arco, aunque Buffon la devolviese de un manotazo. El partido terminó 1–1 y los milanistas no consiguieron desalojar del liderato a la Vecchia Signora , dando lugar al berrinche monumental del padrino nacional de Italia. Para no ser menos, ayer, en Bilbao, ni el juez central ni su auxiliar en la banda advirtieron cómo entraba en la portería del Athletic un balón impulsado por Carlos Vela. La Real Sociedad, así maltratada, cayó finalmente 2–0.

En realidad no hay nada que temer, pues la presunta bomba huele a ser otro de los inocuos artefactos inocuos caseros   de los que la FIFA gusta detonar de vez en cuando. Pues controlar con nuevos ojos –humanos o virtuales– la línea de gol es apenas nada cuando lo que el balompié está necesitando con urgencia es una revisión a fondo y la consecuente puesta al día de todo lo relacionado con el arbitraje.

Luis García y el ejemplo moreliano.

del martes 28 aparece una entrevista a Luis García Sanzen la que el capitán poblano habla de sus impresiones acerca del futbol mexicano. Con mucho tacto, para que nadie vaya a sentirse ofendido, se refirió al estancamiento e incoherencia de nuestros equipos, y opina que nunca serán tales mientras persista el vertiginoso trasiego semestral de técnicos y jugadores. Como quien dice, en este vidrioso asunto el mediocampista catalán coincide, punto por punto, con lo que “Semanálisis” lleva años señalando.

Y que actualmente tiene amplia confirmación no sólo en su vertiente más negativa –la que predomina con amplitud–, sino también en sus contadas excepciones. Que si hace algunos años se ubicaban en el Toluca de Enrique Meza, hoy día tienen su mejor ejemplo en tierras michoacanas, en ese Morelia que supo mantener a Tomás Boy en los momentos difíciles, permitiéndole consolidar un plantel fijo de jugadores y un proyecto futbolístico tan válido que, ahora mismo, el mejor futbol que se juega en el país nace y muere en los botines morelianos. Sin olvidar al Monterrey, que podrá no lucir hoy su mejor forma pero es otro equipo que –con Vucetich al frente desde hace tres años– trabaja bien la cantera y se ha resistido al destructor jueguito de los cambios incesantes.

Con lo cual queda más que probado que para generar buen futbol de manera consistente no hay otro camino que tener y mantener un proyecto coherente, un líderazgo fuerte y duradero y un grupo estable de jugadores. Lo demás son cuentos chinos y ganas de marear la perdiz.

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