Logo de La Jornada de Oriente
Cargando...

El eterno presente en Mesoamérica

Por: Rafael H. Pagán Santini

2012-11-28 04:00:00

 

En la historia de la humanidad, no sólo los físicos han intentado conocer el tiempo, también teólogos como San Agustín (La ciudad de Dios) y filósofos como Martín Heidegger (El ser y el tiempo) han puesto su punto de vista en el tintero. Las culturas originarias mesoamericanas, al igual que otras culturas del Viejo Mundo, incursionaron en la ciencia de la astronomía dando su visión del Tiempo.  Sin embargo, su objetivo y método es sui generis y en él se encierra la cosmovisión mesoamericana.

La evidencia arqueológica demuestra que, lo que conocemos como el calendario maya es un instrumento de medición del tiempo adaptado al de los olmecas. Aunque la publicidad y la propaganda señalan a los mayas y a los aztecas como los creadores de tal instrumento no fueron ellos los que originalmente lo elaboraron. Las primeas fechas de cuenta larga registradas en piedra se encuentran el las Estelas 2 de Chiapas de Corzo, Chiapas (36 a.C.), y en la Estela C de Tres Zapotes, Veracruz (32 a.C.). Lo que evidencia que ya desde el siglo primero antes de nuestra era los olmecas tardíos o “epi–olmecas” habían articulado el sistema calendárico de cuenta larga y rueda calendárica. Este sistema está sustentado en una base vigesimal y en un esquema de notación posicional1. Esto no quita que los mayas extendieron su uso por toda la región. Lo que se identifica como “calendario maya” representa en realidad un amplio sistema de medición del tiempo compuesto de un conjunto de ciclos distintos, aunque íntimamente relacionados. De estos, entre los más importantes y de uso más difundido figuran: la cuenta larga o cuenta del tiempo, el ciclo de 260 días, el ciclo de 365 días y la serie lunar2.

Hasta el momento, la evidencia arqueológica señala a San Lorenzo, municipio de Texistepec, situado en la cuenca del río Coatzacoalcos, estado de Veracruz, como el centro ceremonial olmeca más antiguo. La mayor parte de las esculturas y elementos arquitectónicos que caracterizan la cultura olmeca fueron encontrados en este lugar y datan de mil 150 años antes de nuestra era. Por lo que, desde el inicio del primer centro ceremonial olmeca hasta la aparición de la estela con la inscripción calendárica olmeca, por lo mensos, trascurrieron mil años. El desarrollo del centro ceremonial impuso la ruralización del área, lo que permitió contar con mano de obra para la construcción de los mega–monumentos típicos olmecas. A su vez, la elite sacerdotal contó con el tiempo libre necesario para observar el firmamento, tanto diurno como nocturno, y filosofar sobre una de las interrogantes de la humanidad, el Tiempo.

La transformación del medio social que dio pie a la articulación de un calendario, con las precisiones astronómicas que este posee, fue producto de varios acontecimientos paralelos. La conformación de una elite (probablemente por linaje) con capacidad de dirigir y explicar los acontecimientos del “aquí y ahora”, fue un requisito sin el cual no se hubiera podido desarrollar nada de lo que hoy conocemos como Mesoamérica. Esta diferenciación social, donde se llevan a cabo actividades con características funcionales y simbólicas diferentes, concreta la clara conceptualización de las ideas simbólicas del Yo y los Otros, es decir, de la individualidad social y personal. La elite impuso, ya fuera por convencimiento o por coerción (psicológica–fuerza) el medio de producción agrícola extendido, necesario para sustentar la mano de obra en los mega–monumentos. La masa indígena tuvo que abandonar la pequeña aldea autosuficiente y silvestre para dedicarse a un sistema agrícola generador de excedentes acumulables. La acumulación de este excedente impulsó a su vez un mercado de bienes de consumo que facilitó no tan sólo el intercambio de “mercancías” sino de ideas.

De acuerdo con Rivera–Arrizabalaga3, la adquisición del concepto del Yo, tanto social como individual, así como de las abstracciones mentales que facilitan el control y uso de la experiencia vivida, permiten que toda información tenga un cierto ordenamiento, requisito necesario para que pueda ser utilizada. La forma en que este proceso tiene lugar, es a través de dos ejes o parámetros básicos de ordenamiento de la realidad como son el espacio y el tiempo, los cuales no son realidades dadas, sino abstracciones que nuestra percepción deduce de los hechos observables en la realidad cotidiana. La abstracción de tiempo–espacio que los olmecas–mayas elaboraron a partir del conocimiento astronómico fue el “eterno presente”. Al deificar el tiempo éste dejó de representar lo transcurrido y pasó a ser el presente, los dioses son siempre “en presente”. En el eterno presente, los mismos acontecimientos o fenómenos se suceden sin cesar en el mismo orden, dentro de un proceso de nacimiento, muerte y renacimiento, o creación, destrucción y recreación. La profecía no es pues un ejercicio de clarividencia prospectiva, sino un análisis minucioso de los signos cronológicos, el chilán (profeta) tiene menos de misterioso pronosticador que de técnico experto en leer y descifrar las señales4.

El concepto de tiempo, el cual se fue una obsesión para todos los gobernantes mesoamericanos hasta la conquista española, quedó atrapado entre las deidades y las fuerzas que imponían un destino cíclico. Rivera–Arrizabalaga señala que, el concepto del tiempo nace del orden de succión de los hechos que tienen lugar en el espacio (por ejemplo, día, noche, estaciones, fases de la luna, entre otros). La mutua relación entre estos dos conceptos se define como capacidad genérica de desplazamiento del pensamiento, es decir, de poder desplazar la acción en el tiempo y en el espacio fuera de las limitaciones del aquí y ahora. De ahí que la representación temporal de los olmecas–mayas y posteriormente de toda mesoamericanos, se encuentre en consonancia con los ritmos de los fenómenos naturales que tienen ligar en su medio ambiente, por ejemplo, eclipses y lluvias entre otros. Lo que a su vez, explica y justifica las medidas impositivas del medio de desarrollo económico implantado por el sector dominante, entiéndase la agricultura expansiva.

La religión en las comunidades originarias de Mesoamérica, que no debe entenderse como un sentimiento religioso, sino como un estilo de vida, donde los mitos y las formas son una fusión de pensamiento y entorno, materializó la cosmovisión regional. Los procesos simbólicos estuvieron limitados por las propias características de las abstracciones espaciales y temporales. El espacio se refirió a elementos heterogéneos como el sol, la luna, los montes, el arboles, el maíz, ente otros) por lo que simbolizaron estos conceptos con algunas de estas referencias. Lo que se tradujo en una incapacidad para diferenciar entre estos símbolos y la realidad. El presente fue sólo un presente amplio, que aunque puede incluir todo lo referente a cada ciclo estacional, no asume el sentido del pasado o futuro lejano, ya que no se incluye en el sistema de ordenamiento de la propia realidad. La escritura, que entre los maya reportan eventos del pasado, no fue utilizada para llevar a cabo un registro general de sucesos, sino para actuar sobre un momento político determinado y afianzarlo propagandísticamente o legitimarlo. 

En la medida que en que esta compleja cosmovisión fue tomando forma se pudo generalizar y difundir en toda Mesoamérica. Los sacrificios humanos para intervenir en el destino no fueron prerrogativa de algún grupo en especial, su uso fue generalizado. Y a mayor necesidad de control sobre las fuerzas del destino, más sacrificios humanos se hicieron, como es el caso del poder tenochca.             

1 Bernal–Romero G. (2012) La Cuenta Larga y la máquina del tiempo, Arqueología, Vol. XIX, Núm 118 p 30

2 Payan–Gayo C. (2012) La Cuenta Larga y la máquina del tiempo,

Arqueología, Vol. XIX, Núm 118 p 22

3 Rivera–Arrizabalaga A., (2009) Arqueología del lenguaje,

ed Akal, Barcelona

4 Rvera–Dorado M., (2006)

El pensamiento religioso maya,

ed Trotta, Madrid.

 

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico [email protected]

Share
La Jornada
Nacional Michoacan
Aguascalientes Guerrero
San Luis Veracruz
Jalisco Morelos
Zacatecas  
Tematicas
Defraudados Izquierda
AMLO Precandidatos 2012
Servicios Generales
Publicidad
Contacto
© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.