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El cáncer testicular

Por: Rafael H. Pagán Santini

2012-08-23 04:00:00

Los testículos son dos pequeñas glándulas ovoides ligeramente aplanadas de lado a lado que, en el ser humano, miden 4–5 cm de longitud y pesan 10–15 g. Una cápsula fibrosa y densa, a la cual se le denominada túnica albugínea. Esta capa encierra cada testículo al entrar a la glándula. Además esta capa invagina y divide a cada testículo en compartimientos internos denominados lóbulos. Cada uno de los entre 200 y 300 lóbulos contiene entre uno y tres túbulos seminíferos (semi, de semilla y fer, de ferre transportar) enrollados en forma apretada que producen espermatozoides por medio de un proceso denominado espermatogénesis. Los túbulos seminíferos son conductos que se agrupan en forma espiroidea, que si se desenrollasen medirían alrededor de 75 cm. de longitud. Los conductos de cada lóbulo se reúnen para formar un plexo llamado rete testis (red testicular). Posteriormente una serie de conductos espermáticos llamados conductos eferentes drenan la rete testis y perforan la túnica albugínea para entrar en la cabeza del epidídimo.

Podemos decir que los testículos están formados por dos compartimientos con estructuras y funciones distintas, aunque, existen numerosas interrelaciones entre ellos, estos compartimientos son: los túbulos seminíferos, los cuales son la sede de la espermatogénesis y el tejido intersticial, el cual contiene las células productoras de esteroides gonadales. Los túbulos seminíferos están constituidos por las células de Sertoli y las células germinales, mientras que en el intersticio se diferencian las células de Leydig. Las células de Sertoli son células grandes ubicadas entre los espermatozoides en vías de desarrollo dentro de los túbulos seminíferos, mantienen, protegen y nutren a las células espermáticas, fagocitan a las que están en vías de degeneración, secretan líquido para transporte de los espermatozoides y liberan hormona inhibina, que contribuye a la regulación de la producción de espermatozoides. Mientras que las células de Leydig tienen como principal función la producción de andrógenos, principalmente testosterona (T), necesarios para la virilización fetal y postnatal, así como el inicio y el mantenimiento de la espermatogénesis. Las células germinales son las precursoras de los gametos: los óvulos y los espermatozoides. Estas células contienen el material genético que se va a pasar a la siguiente generación.

Aproximadamente 95 por ciento de los tumores malignos en el testículo se origina en las células germinales. Aunque, el en 90 por ciento de los casos el tumor puede ser erradicado, esto dependerá de la detección temprana y del tratamiento oportuno. En los últimos 20 años el tratamiento ha variado considerablemente. Por lo general, cuando se identifica el tumor testicular de células germinales en etapa temprana, histológicamente, este se encuentra encapsulado, por esto se le denomina carcinomain situ. El carcinoma in situ no ha roto la capa basal, y por ello no se ha extendido, es considerado una neoplasia intratubular de células germinales. Debido a que los carcinomas in situ usualmente se transforman en invasivos en un periodo aproximado de cinco años, la detección temprana es primordial para una posible erradicación total del tumor.

Los tumores de células germinales se distinguen entre seminomas y los no–seminomas. Los seminomas son tumores de células germinales inmaduras de crecimiento lento y representan alrededor de 50 por ciento de los casos, de los cuales 75 por ciento son de estadio1. Los seminomas tienden a estar confinados al testículo, ya que se propagan relativamente despacio y a través del sistema linfático. Suelen ser los más habituales entre el segmento de personas de mayor edad. Los no–seminomas, por el contrario, son células germinales más maduras que se propagan con mayor rapidez. Suelen ser los más habituales entre el segmento de pacientes de menor edad. Los tumores de tipo no–seminomas engloban varias subclases, entre ellos se encuentran: el carcinoma embrionario; el tumor de saco vitelino; corio–carcinoma, y el teratoma. Cuando ambos, seminoma y no–seminoma están presentes en un tumor (lo cual no es raro), el tumor se clasifica como no–seminoma y se trata como tal, ya que los últimos son más agresivos y difíciles de tratar. Por lo tanto, un tumor es diagnosticado seminoma sólo si histológicamente resulta presentar únicamente células germinales inmaduras de crecimiento lento. Además, en estudio serológico las concentración de la alfa–fetoproteína se encuentra en los niveles normales, esta es un marcador serológico para los tumores no–seminoma.

El corio–carcinoma se produce en células del tipo trofoblasto. Los únicos tumores verdaderos del trofoblasto, para muchos autores, son: el tumor trofoblástico epitelioide, el tumor del lecho placentario y el coriocarcinoma. El coriocarcinoma es la única lesión trofoblástica que es altamente agresiva y fatal, pues aunque se le diagnostique oportunamente y trate adecuadamente, con quimioterapia, tiene una mortalidad de 10 a 15 por ciento. El carcinoma embrionario puede encontrarse en forma pura o formando parte de algún tumor mixto de células germinativas, tiene un aspecto histológico similar al de un tumor del saco vitelino. El tumor de saco de saco vitelino es una masa no encapsulada, grisácea–amarillenta, sólida, con microquistes, o de apariencia homogénea. Se presenta como una mezcla de células epiteliales y estroma, puede tener varios patrones histológicos. El teratoma es un tumor encapsulado con componentes de tejidos u órganos que recuerdan los derivados normales de las tres capas germinales.

 

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