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Lunes, 13 de junio de 2011
La Jornada de Oriente - Tlaxcala - Sociedad y Justicia
 
 

Martín vende textos antiguos y piedras

 

Martín Morales considera que vender libros es un trabajo noble, pues a través de los textos la gente adquiere conocimientos y tiene la posibilidad de pensar en otras cosas n Foto Alejadro Ancona
JOSÉ CARLOS AVENDAÑO

De manera inexplicable el trabajo de Martín Morales como vendedor de libros ha mejorado notablemente en los últimos meses. El motivo: empezó a ofrecer piedras de cuarzo de diferentes colores y formas, él se mantiene escéptico de esta situación, aunque no por ello bromea y dice que se está volviendo brujo y suelta una carcajada de inmediato.

Martín es un hombre de 57 años de edad, originario del Distrito Federal y desde el pasado viernes es uno de los expositores que participa en la Feria Internacional del Libro del Instituto Politécnico Nacional (IPN), con motivo del 75 aniversario de esta casa de estudios.

Mientras saborea una paleta de hielo, Martín concede la entrevista a La Jornada de Oriente y explica que lleva toda su vida como vendedor de libros antiguos, pero en los últimos años ha incorporado a su oferta editorial varios textos comerciales.

–¿Por qué vende usted libros?–, se le inquiere a este hombre de pelo y barba cana.

–Es una tradición de familia, ya soy la tercera generación, este oficio es como el del peluquero que se sigue de generación en generación.

–¿Qué experiencia tiene de vender libros?

–Es un oficio bien noble, la compra de libros sirve para que la gente tenga conocimiento, se eduque y tengan la posibilidad de pensar otra cosa. Sin embargo, la gente de este país lee muy poco, porque a fin de cuentas las políticas del gobierno son para mantener al pueblo ignorante, para qué quiere tener un pueblo pensante, no conviene.

–A pesar de que los mexicanos no tienen el hábito de la lectura, ¿no pierde usted la esperanza de seguir en esta actividad?

–No, porque ya es de familia este trabajo, además para mí es un placer vender porque en cada estado, en cada lugar, me encuentro gente diferente y aparte de que vendo libros, me permite aprender de la misma gente.

–¿Cómo elige los libros que vende? –se le pregunta.

–Antes de ir a un lado, hago un estudio de mercado, pregunto si hay universidades, escuelas y por lógica llevar libro antiguo del estado donde voy y de cosas generales.

–¿Sí vende usted libros en su trabajo itinerante?

–Es como el comercio, tiene sus altas y sus bajas, no hay un estándar, en un lugar vendes bien y a lo mejor en el siguiente punto vas y pierdes lo que ganaste anteriormente.

–¿Por qué ofrece piedras de colores en su stand? –se le inquire al hombre.

–Es una historia larga y corta, estas piedras salieron en una revista que se llama La energía de las piedras, me las ofrecieron y empecé a venderlas. Sin embargo, las ofrezco ahora al público de manera independiente porque es increíble, la gente no las compraba con la revista, entonces les quité la revista y ahora se venden bien por separado.

–¿Por qué cree que la gente compra las piedras?

–Se supone que estas piedras son para atraer el amor, el dinero, quitar las envidias, todo lo negativo, son piedras de poder, y aunque soy muy escéptico de estas cosas, te voy a decir una cosa, desde que las compré me ha ido bien, no te puedo decir que de maravilla, pero sí  me ha ido mejor. Yo soy incrédulo, pero estoy viendo que sí traen algo, las compré en el Distrito Federal.

–¿Qué tipo de piedras es la que ofrece a los clientes?

–Son cuarzos de diferentes colores y formas, la verdad no te puedo dar una explicación bien, pero tengo apenas como tres meses que las vendo y ya hasta me estoy volviendo brujo (risas).

–¿Ya había venido a Tlaxcala a trabajar?

–Vine a Tlaxcala hace tres o cuatro años con unos camaradas que consiguieron un permiso y nos pusieron en la Plaza Juárez, frente a Palacio Legislativo.

–¿Cómo le fue esa vez?

–Mal, por eso ya no regresé.

–¿Entonces por qué ahora regresa? –se le pregunta.

–Porque estoy en la feria del IPN con motivo del programa de sus 75 años de su fundación y Tlaxcala viene en el paquete de los estados a visitar, así que se me hizo interesante porque la vez pasada poca gente iba a la Plaza Juárez, pero vi en esa ocasión que en el zócalo sí llega más gente y creo que voy a vender más en esta oportunidad.

Finalmente, este hombre refiere que la expo–venta artesanal de la Plaza de la Constitución les ha quitado ventas en tres días, pero “se me hace atractivo Tlaxcala porque sé que casi no hacen ferias de libros, la vez pasada mucha gente estaba interesada, pero debe ser una buena plaza para mí este año”.

 
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