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Martes, 12 de abril de 2011
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 EDITORIAL 

YA NO SE TRATA, SE ACTÚA

 

La voluntad política se demuestra con hechos. Tlaxcala había convertido a la trata de personas en una industria familiar. El gobierno estatal poco caso hizo del problema y éste creció hasta convertirse en una problema internacional.

El re–descubrimiento se produce cuando las noticias internacionales dan cuenta de que una banda con orígenes en Tenancingo, Tlaxcala, ha sido detenida en Nueva York y el FBI inicia una investigación al respecto.

Después de ellos fue común que semana a semana se conociera de la captura de redes en los Estados Unidos o en los estados del norte del país, y en la región Puebla– Tlaxcala, en donde siempre estuvieran involucrados padrotes tlaxcaltecas.

Ante la indiferencia de las autoridades, investigadores locales y asociaciones civiles comenzaron a estudiar el fenómeno y a demandar la intervención del gobierno, pero todas las propuestas cayeron en oídos sordos.

El cinismo llegó al grado de que el propio procurador de Justicia del estado declaró que el problema no existía en razón de que las mujeres no denunciaban, lo que sin duda mostraba de cuerpo entero su ignorancia sobre el asunto.

El candidato del PRI al gobierno del estado y actual gobernador reiteró una y otra vez que en la entidad se había roto el tejido social, y tenía que ser reconstruido. El programa de trabajo del Consejo Estatal contra la Trata de Personas, es un claro ejemplo.

La convocatoria se hizo bajo el principio de que “Tlaxcala se une contra la trata de personas” y respondieron a ella personalidades y organizaciones ligadas a la lucha de este fenómeno a nivel internacional, nacional y local.

Ahí estuvieron todos los presidentes municipales que gobiernan los ayuntamientos de las faldas de La Malinche y la propuesta de trabajo sin duda que es un adelanto porque deja atrás la visión sectorial para trabajar de manera integral y coordinada.

El arranque significa, entre otras cosas, ímpetu de cólera, piedad, amor u otro afecto; prontitud demasiada en alguna acción; ocurrencia viva o pronta que no se esperaba. Qué bueno que el gobierno ya no trata de hacer las cosas, sino que las hace.

 
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