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Lunes, 10 de enero de 2011
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 SEMANÁLISIS 

Arriba el telón: comienza otro minitorneo

 
Horacio Reiba

Y ya van, con éste, 29, pues empezaron en el “invierno” de 1996. Luego de tan ingente montón de liguillas y fases regulares, ¿alguien recuerda algo memorable, algún equipo, algún crack de época, alguna hazaña inaudita? Hechos recordables hay, según qué club y sus muchos o pocos seguidores, proclives siempre a desorbitar las cosas (recuerdo, por ejemplo, la semifinal que los Pumas le sacaron de último minuto al Puebla en CU; incluso y el ascenso de la Franja desde el inframundo conocido como Primera A, a mediados de 2007). Son parte, como digo, de la memoria íntima del hincha, pero no, por desgracia, de la historia grande del futbol nacional. Con una excepción: el Toluca campeonísimo del Ojitos Meza –que jugaba por nota, desde los tiempos de Estay hasta los de Sinha, Vicente y Da Silva– y, desde luego, la contundencia goleadora de Pepe Cardozo, último crack sobre nuestras canchas. Pero fuera de eso, ya ni como negocio se sostiene. No en balde, Javier Aguirre explicaba hace poco a un reportero de El País que prefiere ver cualquier película de vaqueros a un partido del torneo mexicano.

A propósito

Por cierto, la estadounidense ESPN adquirió los derechos para emitir los encuentros en localía de algunos equipos nacionales (Necaxa, Cruz Azul, Santos, Puebla). Esto no significa que dejen de transmitirse para México por televisión abierta, como siempre.

Evidentemente se trata de una estrategia dirigida a hispanohablantes con residencia en territorio apache. Considerando la probada y absoluta fidelidad de tan nostálgica feligresía, se explica que la firma con sede en Atlanta considere prometedor tal desembolso.

Corona abollada

La primera jornada, un puro desperezarse, trajo goleadas como las de Atlas o Cruz Azul, y una derrota inesperada del último campeón –será para que no se nos olvide quién es–, que en cancha propia y merecidamente sucumbió 0­–2 ante el San Luis, con un gol en claro fuera de juego y otro de ejecución impecable. Si el Monterrey de Vucetich no pasara del grupo de indolentes que trotó el sábado en el Tec, las cosas estarían peor de lo que todos suponemos. 

Con angustias

Tampoco el subcampeón del Apertura 2010 parece estar para grandes cosas. Harto hubo de batallar para doblegar (2–1) a un Atlante que, como todos, exhibió una notable falta de ritmo. Menos mal que las protestas que acompañaron la cansina marcha de los equipos al vestidor al final del primer tiempo las cambiaron por aplausos los goles de la pareja ofensiva local –Darwin y Benítez–, ese par de morenos que parecían infalibles hasta que, en la final contra Monterrey, hicieron mutis por el foro sin haber casi tocado balón.

Cábala fallida

El Chelís empezó el año con una marfilada que nadie se creyó –hacer que  Sambueza  empezara a purgar su castigo en partiditos amistosos a puerta cerrada–, y llegó el sábado al Azul con uniformes de estreno para sus Tecos, caprichosamente cruzados por una franja diagonal como la del Puebla. Si buscaba jugar a las cábalas, muy mal le resultó. Cruz Azul no se anduvo con remilgos y nada más le metió cuatro, demostrando que los pupilos de Sánchez Solá están aún lejos de poder remedar la presión todo–terreno que caracterizó al Puebla bajo la batuta del Chelís.

Notición

¿Cuánto hace que el anémico Atlas no marcaba cinco goles en partido oficial? El que lo investigue seguramente se irá de espaldas cuando sume los muchos años transcurridos desde entonces. Pero el caso es que, a puerta cerrada, los rojinegros hicieron cisco (5–0) del Morelia, cuyos integrantes, empezando por el Jefe Boy, demostraron que para ellos no terminan aún las fiestas de fin de año. Además de la habilidad goleadora exhibida por los exacadémicos, deja muy buenas sensaciones el central colombiano Wilmar Conde, y no sólo por el soberbio gol que marcó. Otro zaguero debutante que huele a futbolista caro es el chileno Waldo Ponce, aunque sea prematuro hablar de él como posible heredero del gran Alberto Quintano, gloria del mejor Cruz Azul de todos los tiempos.

Incógnita total

Independientemente del resultado de ayer, el Puebla de José Luis Trejo es, por ahora, una página en blanco. Sabemos que Trejo es un DT competente, sabemos que el plantel ha sido renovado, sin que pueda anticiparse por ahora el rendimiento de las novedades adquiridas en los mercado local y foráneo ni adelantar la línea táctica que utilizará Trejo, tan alejado en sus conceptos de los del Chelís.

Y sabemos también, por desgracia, que los directivos continuarán siendo nuestro principal dolor de cabeza.

Kikín en la congeladora

Ducho en la repesca de jugadores venidos a menos, el Atlante anunció un acuerdo con Tigres para hacerse de los servicios de Francisco Fonseca. Pero a última hora resulta que siempre no, que los del pacto de caballeros tienen establecido, como uno de tantos requisitos absurdos, que para poder jugar en México un profesional debe estar libre de deudas... ¡a su favor! De modo que el Piojo Herrera se quedó con las ganas de incorporar al Kikín, en razón de la cuantiosa suma que a éste adeuda el club regiomontano. Ergo: en nuestro futbol, el hecho de que un patrón te deba dinero es obstáculo insalvable si lo que deseas es volver a trabajar.

Víctima por partida doble, pues. Y ni se te ocurra recurrir a los tribunales de ley. 

Valiente hallazgo

Los medios llevan varios años copados por grupos de presuntos expertos que, cualquiera sea la hora que uno sintonice las frecuencias radiales o televisivas dedicadas a cosas del deporte –es decir, del futbol– están ahí, sin soltar micrófono y pasándose la vida en discusiones a cual más bizantina. Pues bien, en una de tantas, acabo de escuchar la sesuda exploración que, desde su pedestal de DT consagrado, Mario Carrillo hacía del futbol nacional. Luego de varios retruécanos y numerosas interrupciones, el varias veces (varios fracasos) entrenador del Puebla llegó a esta sabia conclusión: es técnicamente imposible poner a punto un plantel renovado en menos de tres meses de trabajo intensivo –y eso, aclaró, encogiendo el cálculo al máximo–, razón por la cual resulta tan difícil ver buen futbol en México, donde los equipos mudan de plantel dos veces al año (y de DT todas las que cualquier directiva tenga a bien disponer).

Para salir con semejante embajada no hacía falta haber llevado al América a su último minitítulo ni secundar fielmente las burradas mundialistas del Vasco Aguirre en el papel de asesor. Bastaba con dos dedos de frente y un mínimo sentido de observación, como bien lo saben los amables lectores de esta columna, que lleva al menos tres lustros sosteniendo eso mismo.

 
 
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