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Viernes, 3 de diciembre de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Sólo el jazz toca el intelecto, el sentimiento y el rollo visceral, señalo el crítico de música Antonio Malacara

 

Andrea Balency es una de las pocas vocalistas que, además, toca instrumentos como el piano y el acordeón / Foto Abraham Paredes
PAULA CARRIZOSA

Para el crítico de música Antonio Malacara, “sólo el jazz tiene la gran magia de tocar el intelecto, el sentimiento y el rollo visceral, pues es el gran milagro de la música que convirtió al hombre en ser humano y lo volvió una raza”. Ello lo dijo al ofrecer, junto con el escritor Germán Palomares, una conferencia que sirvió para inaugurar el festival Ejazz.

El columnista de La Jornada señaló que el “hombre tiene tres compuertas por las que entra la música: el rock y la música afroantillana tocan a lo visceral; el rock progresivo y la música impresionista se relacionan con lo intelectual, mientras que el estilo romántico alude a los sentimientos”, por lo que afirmó que el jazz es el único género capaz de tocar las tres puertas.

En una entrevista previa a su participación, mientras el público se acomodaba en las butacas del Teatro de la Ciudad y se  afinaba el piano que se utilizará durante el festival, el experto platicó acerca de las intérpretes, las instrumentistas y las facultades que los músicos necesitan para tocar este género.

Destacó que el jazz mexicano se distingue porque “hay una gran cantidad de chavalas que van y vienen,  poseedoras de una gran voz y con capacidad para improvisar”. Manifestó que tan sólo en este año ha contado a seis nuevas intérpretes.

Lo grave, señaló, es que la mayoría no toca algún instrumento, por lo que hay un déficit de artistas en este renglón. De éstas, sólo alcanzó a recordar a la saxofonista Sibila de Villa y a Olivia Revueltas, la pianista encargada de cerrar el festival Ejazz el próximo domingo 5 de diciembre.

Por ello, subrayó que a diferencia del rock, este género exige técnica, espíritu y alma, pues es el “gran milagro de la música que fue capaz de redefinirnos como especie”.

Sobre el lugar que el jazz ocupa en México, señaló que éste nunca será música de masas. “Cada vez todos somos más manipulados por los medios de información y por los políticos, una bola de jumentos y analfabetas funcionales que consideran que todo es el billete; por ello la música que suena es para que no te esfuerces”, expresó.

El experto consideró que el jazz, en cambio, requiere de escuchas activos y dinámicos que se den la oportunidad de sentir y que sepan que no es difícil de disfrutar.

Sobre la realización de festivales como el Ejazz, consideró que es una oportunidad única en el país para presentar al público, lo que están haciendo las intérpretes y las instrumentistas del género.

“Las mujeres tienen todo, son mucho más fuertes que los hombres, pues todavía se enfrentan al machismo mexicano”, precisó que es necesario cambiar la forma de pensar en ambos sexos.

Antes de subir al escenario, Malacara informó que en próximas fechas publicará Subversión de los hechos, un libro particular que es no contiene sus opiniones, sino la voz de los músicos y los investigadores que muchas veces han sido objeto de crítica en sus columnas semanales.

Contrario a la postura de Malacara, Germán Palomares consideró que aunque es bueno que existan espacios para las intérpretes, “es difícil y hasta imposible considerar que existe un jazz femenino a partir de su lenguaje musical”.

Agregó que preferiría que en vez del “día de la no violencia contra la mujer” existiera un “día para la no violencia contra los humanos”, pues con ello se abonaría al respeto mutuo y a la igualdad entre hombre y mujeres.

Otro de los aspectos con los que no coincidió con Malacara fue aquel sobre las instrumentistas. Palomares enlistó a 29 mexicanas. Como destacadas pianistas nombró a Alina Ramírez, Dulce Recillas, Patricia Reyes, Ana Ruiz, Olivia Revueltas y a Yólotl Valadéz, de quien dijo que es una promesa del jazz nacional. Como bajistas reconoció a Maribel Bustamante, Flor Gamboa y Pilar Sánchez, mientras que como intérprete de la batería citó a Rosa María Ávila, y como percusionista a Rocío Gómez.

También destacó a las saxofonistas Citlali Chávez, Ivonne Díaz, Nélida Navarro y Alma Rodríguez, a las flautistas María Elena Martínez y a Sibila de Villa, y por último a la trompetista Alma Navarro; “ejemplos que sirven para decir que cuando se tiene brillo, lo menos importante es su sexo”, señaló.

 

Andrea Balency Trío, la oveja negra de Ejazz

Antes de comenzar con la serie de conciertos que formarán parte del Ejazz, “Andrea Balency Trío” concedió una entrevista a La Jornada de Oriente.

Andrea Balency es una de las pocas vocalistas que, además, toca instrumentos como el piano y el acordeón. Originaria de Francia, pero radicada en México desde hace años; la intérprete consideró que el sonido del trío no es precisamente el del jazz.

Además del bajo y la batería, que son interpretados por los mexicanos Miguel Sandoval y Jerson Vázquez, respectivamente, se incluyen instrumentos como el xilófono y percusiones como los cascabeles, para conformar un proyecto más bien ecléctico.

“Aunque es un honor abrir este acto, creo que el trío es la oveja negra del festival Ejazz” consideró la compositora, pues sus melodías “traen a la gente sonidos nostálgicos de las calles del gris y frías de París, recuerdos de lluvia y melancolía en los cuales importa más la imaginación que las palabras”, tal como definió.

 
 
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