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Viernes, 3 de diciembre de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 EPIDEMIO-LÓGICA 

Penicilinas

 

La penicilina actúa debilitando la cubierta de ciertas bacterias que, al multiplicarse, literalmente se rompen
JOSÉ GABRIEL ÁVILA–RIVERA

La historia de la medicina está tan llena de anécdotas que no es necesario inventarlas para hacerlas interesantes. Aunque todos sabemos que el descubridor de la penicilina fue el médico y microbiólogo escocés Alexander Fleming (1881–1955); en el año 2000 fue revelado al mundo un documento que elaboró un científico costarricense llamado Clodomiro Picado Twight (1887–1944), quien en 1927 publicó los resultados de una investigación que demostraba la acción inhibitoria en la proliferación de las bacterias conocidas como Streptococcus y Staphylococcus, de un hongo que denominó: Bacillus genus penicillium sp y que no era otro que Penicillium notatum, moho que un año después Fleming iba a descubrir por casualidad, al irse de vacaciones dejando unos cultivos con bacterias que se contaminaron y que destruirían a algunos microbios. Por supuesto este error histórico no fue culpa de ninguno de los dos (de hecho, por increíble que parezca, en su momento y en una forma paralela no les prestaron atención a sus respectivas publicaciones); sin embargo vale la pena revelar que un descubrimiento trascendente puede llegar después de una ardua labor o bien por un hecho casual. Esto nos debe conducir al pensamiento de no hacer caso omiso a nuestras intuiciones naturales, pues alguna, nos puede llevar a trascender. El caso es que la penicilina actúa debilitando la cubierta de ciertas bacterias que, al multiplicarse, literalmente se rompen. A este fenómeno se le denomina “lisis” por lo que este grupo de medicamentos son denominados bacteriolíticos. En la actualidad hay una gran diversidad generada por la tecnología en la elaboración, dando lugar a las penicilinas semisintéticas, pues combinan la fermentación biotecnológica de ciertos hongos y se les lleva a cabo alguna modificación química para otorgarles características especiales. La razón de este proceso obedeció a la necesidad de enfrentar el fenómeno de “resistencia”, es decir que algunas bacterias ya no son afectadas por estos medicamentos, convirtiéndolos en ineficaces, debido al mal uso y al abuso que persiste aún en la actualidad y a nivel mundial. En un inicio, su precio era incalculable, pues la fabricación implicaba una serie de procedimientos muy complejos, pero en julio de 1943 bajó a 20 dólares por dosis y solamente tres años más tarde cotaba 55 centavos de dólar cada dosis.

Esto condicionó que el medicamento fuese bastante accesible, y los laboratorios que la procesaron en su momento (en Gran Bretaña en 1999 y Peoria Illinois en 2001) fueron designados como Monumento Químico Histórico Internacional (International Historic Chemical Landmark). La primera penicilina producida en forma natural es la bencilpenicilina o penicilina G, a la que se le pueden agregar dos sustancias: procaína o benzatina, de modo que se prolongue su tiempo de acción dentro del organismo. Solamente pueden administrarse por vía intramuscular. Pero el defecto de esta sustancia se dirige a una especial acción en contra de un tipo de bacterias denominadas Gram positivas, dejando a un lado a otras llamadas Gram negativas. La solución de este problema se dio con la ampicilina. Después surgieron una gran cantidad y variedad, cada vez a precios más cómodos. Ahora podemos contar con una gama de penicilinas que podemos indicar de acuerdo a una enfermedad infecciosa más específica. Hablamos de cloxacilina, amoxicilina o la carbenicilina, esta última utilizada para combatir a un microbio de peligrosidad extrema: Pseudomonas aeruginosa. Pero desgraciadamente se sigue abusando de los antibióticos en una forma indiscriminada, y esto ha creado, a lo largo del tiempo, cada vez más resistencias, condición que también genera una verdadera carrera con antibióticos cada vez más potentes (y al mismo tiempo agresivos) en contra de súper bacterias que en su proceso de supervivencia simplemente persisten en la naturaleza bajo las mismas leyes y principios de la evolución de las especies.

Curiosamente, Alexander Fleming predijo este fenómeno al enunciar, cuando recibió el premio Nobel de Medicina por su descubrimiento, el siguiente fragmento de su discurso de agradecimiento: “el tiempo vendrá cuando la penicilina pueda ser comprada por cualquiera en las tiendas y luego está el peligro de que el hombre, ignorante, use dosis muy bajas, de modo que al exponer microbios a cantidades no letales de la droga los vuelva resistentes”. En nuestro tiempo tenemos este nuevo reto para enfrentar. Menospreciamos a los microbios por su tamaño, pero nos llenamos de pánico cuando nos provocan enfermedades. No podemos confiarnos y debemos visualizar con respeto hasta al más pequeño de los seres vivos. Solamente espero que a la larga, con nuestras armas de antibióticos y las bacterias con su genética evolutiva, no nos vayan a ganar la guerra por la existencia.

 
 
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