Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Jueves, 21 de octubre de 2010
La Jornada de Oriente - Tlaxcala - Sociedad y Justicia
 
 

Alberto es un poeta a través de la pintura

 

Alberto Vázquez se considera un pintor de la corriente realista, pues en sus cuadros transmite la realidad de las cosas, aunque también ha hecho obras de estilo abstracto, ya que en ellos plasma su búsqueda como ser humano / Foto Alejandro Ancona
JOSÉ CARLOS AVENDAÑO

La pintura es un arte similar a la poesía, pues los creadores en cada pincelada tratan de transmitir algo bello o romántico que le guste a la gente, señala el maestro Alberto Vázquez Badillo, quien menciona que en su obra también busca promover al estado de Tlaxcala a través de paisajes y bodegones.

Este artista plástico de 58 años de edad y vecino de la colonia La Joya de la capital tlaxcalteca rememora que incursionó en la pintura a los 10 años de edad, cuando se inscribió, a invitación de un amigo, en la escuela que patrocinaba en ese tiempo el gobierno del estado en 1962, bajo la enseñanza del maestro Bernardo Márquez.

Incluso, recuerda que ese grupo de noveles pintores montó una exposición pictórica en la primera edición de la Feria de Tlaxcala, esto en el año 1962, en ese entonces el gobernador era Anselmo Cervantes Hernández.

Desde temprana hora, Alberto coloca sus cuadros en la zona sur de la Plaza de la Constitución de la capital del estado los domingos para ofrecer sus obras a los transeúntes que acuden a este sitio para disfrutar la belleza colonial de la ciudad, ya que él es parte del grupo de pintores que participan en el programa denominado El Jardín del Arte que impulsa el ayuntamiento.

En todo momento presto a dar la entrevista a La Jornada de Oriente, Alberto se adentra en sus recuerdos para explicar que desde niño le fascinó el dibujo y por ello ingresó a la escuela de pintura del gobierno en 1962.

“Últimamente pinto paisaje y bodegón tlaxcalteca”, agrega Alberto, quien con su dedo índice señala un cuadro en el que plasmó objetos alusivos a la temporada de Todos Santos, ya que las pinceladas crearon panes de muerto, un jarrón típico de La Trinidad Tenexyecac, flores de de zempazuchitl y alcatraces, jícamas, guayabas y naranjas, “aunque tengo otras pinturas a las que le opuse candeleros e incensarios”.

También refiere que sus pinturas de paisajes tlaxcaltecas los hace principalmente de la ciudad de Tlaxcala, “para mí la ciudad es bella, bellísima, pero desafortunadamente no la hemos dado a conocer a través de nuestro arte, aunque ha habido escritores de poesía como Crisanto Cuéllar Abaroa y Pepito García Sánchez que lo han hecho, al igual que los pintores Agustín Arrieta y Desiderio Hernández Xochitiotzin, quienes son para mí los mejores exponentes de este arte”.

Alberto admira a ambos pintores, pero de inmediato ataja que él no se compara con ellos, pero a través de su obra trata de promover a Tlaxcala.

–¿Qué otras cosas ha hecho aparte de ser pintor?

–Cuando era chamaco tenía  otras perspectivas de la vida, enfrenté vicisitudes y problemas, empecé a trabajar desde muy niño. Trabajaba y estudiaba por mi cuenta, vendí gelatinas y lustré zapatos. Mi ilusión era trabajar y estudiar, pero desafortunadamente no lo logré y a lo largo del tiempo vine a caer en lo que siempre debí haber sido: pintor.

–¿Por qué trabaja desde niño? –se le pregunta.

–Por problemas económicos en la familia. Trabajaba y estudiaba, cursé hasta el bachillerato con muchos problemas, pero dejaba de estudiar y lo retomaba, incluso la preparatoria la terminé en el sistema abierto.

“Trabajé en una empresa de material y equipo eléctrico, pero a raíz de una crisis económica me liquidaron y me quedé sin trabajo a los 49 años de edad.  En 2000 hubo escasez de ventas y, por ende, recorte de personal en la empresa, a mí me aguantaron por mi antigüedad, pero la situación fue insostenible y me despidieron. Me dediqué a buscar trabajo, pero mi edad era el principal enemigo y por eso retomé mi formación como pintor y aquí estoy”.

–Vende usted sus cuadros? –se le inquiere.

–Hay épocas difíciles, pero ahorita viene una temporada buena porque la gente tiene un poco más de dinero ya que ha ahorrado o le pagan su aguinaldo, ahorita ya tengo algunos trabajos encargados.

Alberto se considera un pintor de la corriente denominada realismo, pues su maestro Bernardo Márquez era muy exigente y les enseñó a pintar cuadros que transmitieran la realidad de las cosas.

“Nos decía, pinten realismo porque esa corriente es la base de todo el conocimiento, ahí está la paleta de colores, la forma de la luz y las formas, cuando ustedes dominen el realismo, entonces pueden pintar lo que decida su espíritu de artista, como el abstracto, el surrealismo, el cubismo o el dadaísmo, porque el arte evoluciona constantemente”, rememora.

–¿Qué trata de transmitir en su obra?

–Me gusta mucho la poesía y en lo personal pienso que la pintura es una poesía difundida a través de la imagen, el pintor es un poeta del pincel, puedo ver un paisaje y transmitirlo con mi poesía pictórica, hacerlo más bello o más romántico dentro del arte realista.

“También me fascina el abstracto, porque ahí el pintor suelta su espíritu para que divague, que vaya hacia una búsqueda, porque el hombre en sí siempre es una búsqueda. Los pintores y los artistas plásticos siempre andamos buscando algo, el día que el artista deje de buscar ese día muere”, observa Alberto.

–¿En cuánto vende sus cuadros? –se le inquiere.

–Los cuadros que pinta uno para el público no son caros, su precio debe ser accesible porque los ofrecemos en la vía pública para la gente que no tiene muchos recursos. Sería muy soberbio de nuestra parte pedir las perlas de la virgen por un cuadro, por eso aquí (en El Jardín del Arte) pedimos un precio accesible para la gente, si fuera en una galería o en una exposición ahí es diferente.

 
Copyright 1999-2010 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV