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Puebla > Salud
miércoles 19 de septiembre de 2007

MEDICINA E INVESTIGACIÓN

Los triglicéridos y el corazón

Rafael H. Pagán Santini

Aunque, se sabe con certeza que los niveles sanguíneos de triglicéridos entre mil y mil 500 mg/dL pueden producir pancreatitis, no se conoce con exactitud si los niveles inferiores a estas cantidades causan enfermedad coronaria arterial o si es sólo otro de los marcadores sanguíneos de anormalidades de las grasas que indican el desarrollo de enfermedad coronaria. Se conoce que algunos desordenes genéticos comunes de hipertrigliceridemia (niveles elevados de triglicéridos en sangre) causan enfermedad coronaria arterial. Entre ellos se encuentran: la hiperlipidemia combinada familiar, la dislipidemia residual en personas con diabetes tipo 2, la hipoalfalipopreoteinemia familiar. Unidos, estos tres desordenes genéticos son los causantes del más del 50 por ciento de los eventos de la enfermedad coronaria arterial.

Por esta razón, es un reto identificar quién está en riesgo prematuro de padecer enfermedad coronaria del corazón sin conocer cuál es la historia familiar de la persona con hipertrigliceridemia. Hasta que los defectos bioquímicos básicos de cada uno de las formas de hipertrigliceridemia sean definidos, las decisiones sobre el tratamiento correcto para prevenir la enfermedad coronaria del corazón deberán estar fundamentadas en la presencia o ausencia de una historia familiar de aterosclerosis y dislipidemia prematura. Una vez se ha desarrollado prematuramente la enfermedad coronaria del corazón, se deberá utilizar la prevención secundaria con terapia de reducción de niveles de grasa en sangre, ya no será necesario diferencia que tipo de hipertrigliceridemia es la que se padece. N. Engl. J. Med. 357; 10

La hipertrigliceridemia es un desorden complejo con una asociación poco clara con la aterosclerosis. Personas con niveles de más de 2 mil 212 mg/dL y con el síndrome de quilomicronemia familiar rara vez desarrollan aterosclerosis. Sin embargo, personas con niveles moderados de hipertrigliceridemia, con síndrome metabólico e hiperlipidemia (niveles elevados de colesterol en sangre) comúnmente desarrollan aterosclerosis. En el caso de niveles moderados de triglicéridos se sabe que las partículas de grasa en la sangre son pequeñas y que atraviesan la pared arterial formando las placas ateromatosas. Estos datos aportan cada día más evidencia de que los niveles elevados de triglicéridos en sangre están asociados con un aumento en el riesgo de eventos aterosclerótico.

El metabolismo de los triglicéridos está bastante bien identificado: Después de haber ingerido una comida los triglicéridos son transportados del intestino delgado a la sangre en forma de quilomicrones (glóbulo de grasa) para su digestión. La degradación de estos glóbulos de grasas libera partículas ricas en triglicéridos y deja otros remanentes pequeños de lipoproteínas en la sangre que interactúan con las paredes de las arterias formando los ateromas. Un nivel elevado de de triglicéridos después de comer, reflejando un pico elevado o un una tardanza en la eliminación de las partículas ricas en triglicéridos, puede llevar a la formación de aterosclerosis.

En el tratamiento de hipertrigliceridemia se deberá tomar en consideración primero: los niveles sanguíneos de los triglicéridos, luego determinar si existen otros padecimientos secundarios que elevan los niveles de triglicéridos, identificar si la persona utiliza medicamentos que alteren el metabolismo de los triglicéridos (ver tabla) y conocer la historia familiar de la persona afectada. Estos elementos servirán al facultativo para orientarlo en el tratamiento de trigliceridemia y en la prevención de la enfermedad coronaria del corazón.

Los cambios en estilo de vida, la incorporación de actividad física, la reducción de peso y la suspensión de actividades que insultan el cuerpo, como lo es el fumar y el tomar licor en exceso, son recomendaciones de primeraza línea en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. La prevención secundaria, en caso de existir la enfermedad coronaria arterial se hace una necesidad para limitar el daño coronario.

Las enfermedades cardiovasculares son la causa principal de muerte en el mundo. Se documentan más de 3 millones de muertes anuales por esta causa. En México, los resultados de la Encuesta Nacional de Salud (ENSA) 2000 señalan los padecimientos cardiovasculares, destacando la enfermedad cardio–coronaria, como la causa número uno de la morbi–mortalidad en el adulto mexicano. Además, no se vislumbra un cambio en la dirección de la epidemia de obesidad y de la diabetes, tampoco socialmente se observa un cambio de actitud con relación a la actividad física, y al cambio en la alimentación.

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