El nuevo contrato del SME

José Antonio Almazán González
Con sus 65 cláusulas que ampara a tan sólo 541 trabajadores, el recién firmado contrato colectivo de trabajo (CCT) entre la Generadora Fénix (subsidiaria de la empresa portuguesa Mota Engil) y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) adelanta el nuevo modelo laboral que buscará imponerse en los próximos años en la industria eléctrica privatizada. El resto de los trabajadores electricistas que no se han liquidado, aproximadamente 15 mil, carecerán de contrato colectivo y tendrán que luchar muy duro en una cooperativa del sindicato.

Por supuesto, este nuevo contrato colectivo está muy lejos del otrora firmado entre el SME y Luz y Fuerza del Centro (LFC) que, más allá de sus 120 cláusulas, resumió por décadas las más elevadas conquistas obreras, tanto en el terreno de las prestaciones económicas y sociales, como en materia de seguridad e higiene en el trabajo, y condiciones laborales y protección a la vida y la salud de las y los trabajadores. Todo ello fue prácticamente barrido por la extinción-liquidación de LFC y habrá que subrayar que no fue privativo del SME, pues abarcó a toda la clase obrera y a todos los contratos colectivos en los 33 años del criminal modelo neoliberal.

Pero en el caso del SME el golpe fue brutal y de un tajo; cínica y perversamente expresado lo que en su momento denunciamos como Los expedientes reservados contra el SME (La Jornada, 5/11/ 2009), con los cuales el gobierno federal buscó justificar el despido de más de 44 mil trabajadores y colocando en la indefensión a más de 22 mil jubilados. En dichos documentos reservados por 12 años Felipe Calderón responsabilizó al SME y al costo laboral de las pérdidas y deficiencias de LFC, subrayando que la empresa podía funcionar con sólo 8 mil 900 trabajadores, enfocando su ataque a ciertas cláusulas contractuales y argumentando que los jubilados constituimos una carga insostenible.

En el nuevo contrato del SME el reconocimiento del riesgo eléctrico, línea viva o energizada desaparece, las vacaciones fueron disminuidas a las que establece el artículo 76 de la Ley Federal del Trabajo (LFT), lás medidas preventivas establecidas en la Cl. 6 del contrato histórico del SME no existe más. Todo lo relativo a turnos en trabajos de carácter continuo, imprescindible en una industria como la eléctrica, donde se labora 24 horas de 365 días del año se eliminó, junto con la categoría de trabajo penoso; los derechos de la mujer que estaban por encima de la ley tanto en descanso como en maternidad y lactancia se quitaron; el aguinaldo apenas quedó con cinco días más de lo reconocido por la LFT, el derecho a una jubilación digna fue sustituido por un esquema de retiro voluntario, la atención médica especializada en materia de enfermedades y riesgos de trabajo se esfumó; derechos y prerrogativas relativos a programa habitacional fueron reducidos a su mínima expresión; todo el capítulo de movimientos de personal basado en el reconocimiento de tiempo de servicios para evitar el abuso del patrón, pero también de malos dirigentes sindicales, desapareció; el seguro sindical para el caso de muerte de trabajador o jubilado fue sustituido por un precario esquema de ahorro del propio trabajador sin aportación de la empresa, etcétera.


Parte de este modelo laboral precario, fundado en la disminución, acotamiento o de plano eliminación de prestaciones sociales y condiciones laborales protectoras de la salud e higiene en el trabajo y de la vida de los trabajadores se comenzó a aplicar antes en Pemex y CFE, y de ello dan cuenta los accidentes mortales en las plataformas petroleras, por un lado, y en cambios en el CCT del Suterm de la CFE para imponer a los trabajadores multiusos y eliminando los derechos de jubilación, sustituyéndolos por esquemas pensionarios tipo Afore. Modelo laboral que busca generalizarse en sectores energéticos como la electricidad y el petróleo en México, basado en la precariedad y en la sobrexplotación de la fuerza del trabajo. Pero no es una tendencia inevitable internacional. Primero porque la clase obrera resiste. Pero igualmente porque dadas las características de complejidad técnica y tecnológica de la industria eléctrica y petrolera mundial, el proceso de acumulacion de capital requiere de una mano de obra profesional y técnicamente desarrollada.

El panorama que enfrentará el SME en los años venideros será duro y complicado. Sobre todo si se reconoce que actuará a la vez como representante de los trabajadores y propietario de 49 por ciento de las acciones de la empresa Generadora Fénix. Cuenta a su favor con una mayoría de trabajadores, hombres y mujeres, que se han forjado en más de seis años de heroica resistencia. Por ello, es imprescindible no ol-vidar en el horizonte de la lucha de clases lo mucho que nos han arrebatado, para saber por qué luchamos, sin hacer a un lado la demanda de renacionaliza-ción de la industria eléctrica y, sobre todo, sin perder de vista el propósito de luchar por un México con libertad, justicia y democracia.