Zoológico

Cientos de familias tlaxcaltecas acuden los fines de semana al Zoológico del Altiplano, es común observarlas equipadas con todo lo necesario para pasar un buen rato, conectarse con la naturaleza, la fauna y también para reducir cualquier gasto imprevisto o innecesario. Las familias además de portar objetos para cubrirse del sol tales como paraguas, cachuchas, rebozos, mantas y sombreros arriban con múltiples bolsas, canastos, botellas y toda serie de aditamentos que denotan una riqueza culinaria en su interior: sándwiches, tacos, tortas, tostadas, tamales, botanas, refrescos y aguas frescas.

Indiscutiblemente, el zoológico es hoy por hoy un espacio vital para las familias aún a pesar de las plazas y centros comerciales recientemente inaugurados en la entidad.Otra verdad es que la ciudadtiene pocos espacios en los cuales puedan confluir las familias para convivir a cielo abierto.

El Zoológico es consideradocomo uno de los patrimonios en la entidad,incluso se ha dicho que fortalecela oferta turística. No es fortuito que la pasada administración invirtiera aproximadamente 18 millones de pesos para su rehabilitación, mejoramiento a la infraestructura y los ambientes de la fauna. La rehabilitación incluso formó parte del Plan Estatal Desarrollo (2011-2016) cuyo objetivo fue impulsar estrategias que garanticen la protección del medio ambiente y la biodiversidad.


El zoológico es pues un espacio de cohesión familiar por excelencia –como lo fue el estadio Tlahuicole durante los partidos del equipo los Coyotes de Tlaxcala en la pasada temporada- no es fortuito que la afluencia de visitantes haya ascendido alrededor del 10% en relación al año 2016, segúnGuadalupe de la Luz Dagante en su nota publicada el lunes 13 en este diario. En la misma nota se especifica que la afluencia para el cierre del año 2017 será de aproximadamente 330 mil visitantes.

Este aumento en la demanda ha influido para que el actual gobierno invierta para incrementar el atractivo del Zoológico del Altiplano, por tal motivo, se adquirirán -según lo dijo Guadalupe de la Luz en la misma nota- “nuevas especies que enriquecerán la colección faunística con características peculiares, como colores llamativos y más grandes, para atraer a las personas que gustan de este tipo de animales. “Se está haciendo un esfuerzo muy grande para conseguirlas”, indicó.

Es encomiable el interés del gobierno del estado por mantener el zoológico como un centro de educación pública a través del cual se concientice, fomente a los jóvenes e infantes el respeto a la naturaleza, a la vida de los animales a través de la investigación, la explicación de sus hábitats, la conservación de especies exóticas o en peligro de extinción y no termine siendo un zoológico vacío con apariencia de simple jardín de entretenimiento público.

Representa también un reto construir argumentos convincentes sobre el trabajo científico y educativo de los zoológicos, tales como la conservación, investigación y educación sobre la vida animal, ello ante la emergencia y proliferación de movimientos animalistas que a partir de argumentos éticos y morales cuestionan la necesidad de los mismos. Los perciben como campos de concentración animal, cárceles y confinamiento en las cuales se les maltrata y tortura. Uno de los argumentos más contundentes de los movimientos animalistas ha sido que los animales no están en su hábitat natural, y que eso va en contra de sus “derechos”.

Más allá del debate de las condiciones de los animales en los zoológicos, de si su estancia ahí es equiparable a estar en un campo de concentración, en una cárcel, confinamiento, de si el zoológico es un centro educativo, científico o un simple jardín de entretenimiento público, de si se invertirá en dotar al Zoológico del Altiplano con más y mejores animales, vistosos, exóticos, etc. Es imperante, urgente hablar del respeto y los derechos de los usuarios, de la población y las múltiples familias que acuden cada fin de semana. Particularmente, el respeto a sus personas y el derecho a transitar con seguridad.

Esos cientos, miles de familias tlaxcaltecas que acuden al Zoológico del Altiplano, esas familias que, como ya se dijo, van equipadas y cargadas con paraguas, cachuchas, sombreros, rebosos, así como con múltiples bolsas, canastos, botellas de refresco y aguas frescas llevan también carriolas, niños en brazos, infantes que apenas caminan así como ancianos y ancianas que, para poder arribar al zoológico tienen que sortear el cruce de cuatro carriles de carretera, por si esto no fuera suficiente, todavía deben esquivar los espacios de retorno existentes en cada lado.

El Zoológico del Altiplano está ubicado en el kilómetro 32.5 de la carretera Apizaco-Tlaxcala, en el municipio de Apetatitlán, para las familias que no llegan en automóvil –que son la mayoría- es toda una proeza entrar en él.

Es urgente crear cuando menos un puente peatonal en este sitio, que las familias que arriban a este recinto tengan la tranquilidad y la calma para cruzar el riesgoso tramo carretero, máxime que esta atracción ha sido considerada por el gobierno del estado como uno de los patrimonios en la entidad y como un recinto que fortalece la oferta turística.

Poca valía tiene invertir en nuevas especies que enriquecerán la colección faunística con características peculiares, como colores llamativos y más grandes, para atraer a las personas que gustan de este tipo de animales si se desatiendeel respeto y la integridad de las familias que acuden a disfrutar de dicho espacio.