¿Y AHORA QUÉ? GOBIERNO POR PROYECTOS. SÍ, PERO NO

¿Y AHORA QUÉ?

¿Y ahora qué? Se pregunta el gobernador del estado ante los resultados electorales del 1 de julio. Los partidos políticos –particularmente en el que él milita– fueron arrasados. A nivel local, se quedó con un Congreso totalmente en manos de la oposición.

La respuesta: “nos vamos a adaptar con éxito”. Cómo: haciendo “de Tlaxcala un lugar de reconocimiento al mérito, a la capacidad personal y familiar de luchar por la vida, con dignidad y respeto a uno mismo y a todos”.

En principio se demanda un cambio de actitud y de estructura burocrática. Con relación a la actitud se pretende eliminar la apatía, indiferencia y desgano. Pero sobre todo la deslealtad y la falta de compromiso “en el desempeño de la función pública”.


La estructura burocrática cambia su forma de organización, el modo de trabajo y la ejecución del acto de gobierno. Se alineará a través de proyectos para actuar con mayor rapidez y apremio.

Se establecen grupos ejecutivos de trabajo por cada uno de los proyectos. Entre estos: Especiales de obra pública, mejora de la economía de las familias, atracción y conservación de inversiones, etc., etc.

El punto de inflexión del mensaje es la revisión de la actuación que los funcionarios públicos han tenido a lo largo del año y medio de gestión. Se observa una evidente “falta de compromiso y deslealtad con el ciudadano.”

Esto provoca “refrescar los cuadros de funcionarios” de todos los organismos centralizados, descentralizados y desconcentrados. Se trata de no mantener a “quienes no quieren estar en el gobierno, ni con el gobierno”.

Las nuevas circunstancias del país se convierten en la oportunidad para que el gobernador anuncie el fin del “tiempo de las continuidades”. Propone dejar atrás “las aspiraciones dinásticas o de apellido con linaje”.

Los asistentes aplauden y dicen en voz baja: Sí, pero no.