Violencia hacia las mujeres y el primer informe de gobierno

La semana pasada, el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez realizó un mensaje ciudadano en el marco del primer informe de gobierno. El centro de su mensaje fue la realización de 10 grandes proyectos, al parecer la estrategia, en el marco del año electoral, es mostrar cosas de relumbrón, mientras que otras preocupaciones sociales como la violencia hacia las mujeres apenas se tocaron y no se mostraron en este primer año acciones relevantes ni impactos sustanciales.

En su mensaje, el gobernador señaló que “se ha puesto a la mujer en el centro de la política pública”. ¿En términos concretos ello qué quiere decir? ¿Las acciones mencionadas como las leyes y convenios en qué han contribuido para disminuir la violencia hacia las mujeres, incluidas las extremas como el feminicidio y la trata? Se llega al absurdo de señalar como logros gubernamentales cosas que en su momento fueron conquistas ciudadanas para la construcción de una democracia deliberativa como la participación de organizaciones de la sociedad civil en el Consejo Estatal contra la Trata de Personas, hoy el gobernador señala que se “aprobó que organizaciones de la sociedad civil se integraran a sus actividades”.

Muy al viejo estilo, los mensajes en el marco del informe gubernamental intentan señalar “logros” y futuros prometedores sin que se haga un balance real de la situación que guarda realmente la vida económica, social, cultural y ambiental, sus debilidades, retos y posibilidades. Plantear, por ejemplo, el crecimiento industrial sin explicar cómo se cuidará que no se den afectaciones ambientales es sumamente riesgoso o, por ejemplo, sin integrar un componente como el que actualmente se está dando acerca de identificar zonas de desarrollo industrial como potenciales detonadores del consumo sexual.


Desafortunadamente las problemáticas reales se siguen invisibilizando en estos actos, es como si en el pensamiento gubernamental se creyera que al no ser mencionados la ciudadanía dejaremos de padecerlos. Ello crea más bien efectos negativos, por una parte pareciera darse un mensaje de impunidad a los violentadores y a las redes delincuenciales en el caso de trata de mujeres y niñas, ya que al no abordarse claramente pareciera mandarse un mensaje político de que “no te haremos nada”; por otra parte, en la ciudadanía genera un sentimiento de desconfianza de cualquier autoridad que no tenga el valor de reconocer las problemáticas en su verdadera dimensión, que minimiza las situaciones o que muestra acciones que no decantan en acciones reales ni modifican la situación de violencia.

Los informes de gobierno que no tienen el balance objetivo de otros actores terminan siendo meras autoadulaciones, es como el estudiante que, sin capacidad autocrítica, se autoevalúa. Para el caso de la violencia hacia las mujeres, incluidas la desaparición, feminicidio y trata, tendrán que ser las organizaciones de la sociedad civil, la academia y las instancias que están dando seguimiento a los resolutivos de la Solicitud de la Alerta de Violencia de Género las que califiquen al actual gobierno.

Los “logros” que ha señalado el gobernador respecto a la situación de violencia hacia las mujeres distan mucho de la valoración hecha por parte del grupo de seguimiento a la Solicitud de la Alerta de Violencia de Género, ya que, si bien señaló que el gobierno empezó a realizar acciones, éstas casi en su totalidad mostraron serias deficiencias, por poner un ejemplo, las campañas de prevención se concentraron más en promover un imagotipo que en elementos sustanciales para modificar patrones socioculturales que contribuyen a la violencia sexual y la trata.

El gobierno debe tener claro que para la ciudadanía poco importan los discursos bien adornados, importan cambios concretos en la vida cotidiana y en la respuesta eficiente de las instituciones.