¿Una tercera alianza?

La imposición de la candidatura de Maricarmen Ramírez García al gobierno de Tlaxcala derivó en la simulación de perredistas, encabezados por su dirigencia estatal, que operaron a favor del  Partido Acción Nacional en 2004.

Así, con toda la estructura y recursos,  frustraron las aspiraciones de la esposa de Alfonso Sánchez Anaya para sucederlo en la primera magistratura y contribuyeron a allanar el triunfo del ex priista Héctor Ortiz Ortiz.

Seis años después, en los comicios de 2010, la candidata perredista Minerva Hernández Ramos renunció a sus aspiraciones y declinó a favor de la panista Adriana Dávila Fernández, casi en la recta final del periodo de campaña.


Pero esta alianza de facto sirvió de poco para llevar a la victoria a quien fuera  promotora de Felipe Calderón Hinojosa en Tlaxcala en la elección presidencial de 2006. La asociación PAN–PRD no impidió el retorno del Partido Revolucionario Institucional  (PRI) a Palacio de Gobierno, después de su primera derrota en 1998.

Aunque pareciera lejana, la posibilidad de una tercera alianza entre la derecha y la izquierda para 2016 no está del todo descartada, a través de una candidatura común. El nombre de quien la encabezaría es lo de menos, desde la perspectiva nacional, pues Tlaxcala no representa un peso electoral significativo respecto de otros estados.

Tendrán que esperarse los arreglos cupulares de ambos partidos. Si bien los consensos dependerán de diversos factores, incluso de sus emisarios, habría que ver hasta dónde al PRD, hoy cuarta fuerza electoral en la entidad, le alcanza para convencer al PAN de encabezar la candidatura con Lorena Cuéllar y de hasta dónde la dirigencia nacional blanquiazul respaldaría la decisión de los militantes tlaxcaltecas de liderarla.

Por lo pronto, Agustín Basave, presidente nacional del sol azteca, ha retirado su dimisión al cargo y conseguido el respaldo de tribus para seguir cómo interlocutor con el PAN. Al recibir luz verde para continuar con las negociaciones, la decisión del dirigente abre toda probabilidad de cocinar lo que sería una tercera alianza en Tlaxcala, donde perredistas y panistas han caminado juntos desde hace 12 años.