Una lógica diferente

Guillermo Aragón Loranca

A pesar del falaz discurso dominante de que “ningún otro mundo es posible”, o de que, a pesar de todo, vivimos en el modelo socioeconómico “menos peor”, a lo largo y ancho del mundo se multiplican no sólo las críticas al sistema capitalista, sino que, una a una se van desmontando sus mentiras, pero además se van articulando discursos nuevos y diferentes en torno a experiencias reales que demuestran, contra todas las opiniones de los pontífices neoliberales, que otro mundo sí es posible.

Mañana se cumplirá el 20 aniversario del levantamiento del EZLN, justo cuando los vendepatrias salinistas festejaban con sus amos la firma del TLC que sellaba el inicio de un nuevo periodo colonial, más radical, más depredador y más agresivo, los más pobres entre los pobres, los históricamente olvidados, levantaron su voz y expresaron dramáticamente su ¡Ya basta!, para cimbrar a la sociedad mexicana y despertar a las conciencias adormecidas en las falsas promesas de un paraíso del consumo y el confort infinitos. A 20 años de distancia, las razones que los zapatistas expresaron para justificar su rebelión, no sólo siguen vigentes, sino que su visión casi profética se ha cumplido al pie de la letra, al denunciar lo que significaría el TLC en la realidad: mayor explotación de todas las riquezas por las empresas capitalistas extranjeras, mayor pobreza, mayor marginación, mayor dependencia del capitalismo norteamericano, mayor violencia, mayor corrupción, desmantelamiento de la capacidad productiva nacional, mayor represión y despojo de los pueblos indígenas, mayor corrupción política, desembocando ahora en la venta de la mayor riqueza del país, el petróleo y los recursos minerales y energéticos.


También, a 20 años de distancia, el discurso zapatista no se ha quedado en la denuncia y la crítica, sino que ha pasado a la acción, a la construcción de un modelo de sociedad diferente, basado en normas y objetivos diferentes a los de la acumulación de ganancias y el desarrollo individualista; han instaurado en un espacio y una realidad concretos una lógica diferente de vivir, han creado los caracoles zapatistas, que a pesar de todos los intentos del poder por suprimirlos, calumniarlos y estigmatizarlos, han sobrevivido y han abierto sus puertas a que todos los integrantes del resto de la sociedad mexicana aprendamos y revisemos nuestras propias formas de vida.

Hay que recordar que la enorme fuerza moral y creativa del levantamiento se expandió por todo el planeta, convocando a innumerables movimientos alternativos que coincidían en lo fundamental: las sociedades basadas en el consumo extremo y egoísta,  en el lucro y la acumulación, conllevan necesariamente la destrucción de la vida en nuestro planeta; por lo tanto hay que crear otras realidades basadas en otras lógicas. Aunque los medios al servicio del capital se esfuerzan en vano en minimizar los movimientos alternativos, cada día son más las mujeres y los hombres que, acorralados por la violencia y la depredación del sistema, se rebelan y toman en sus manos su propio destino imaginando y creando múltiples alternativas. Y como bien lo decía hace algunos días Javier Sicilia, es el momento de unir todas las rebeldías, todas las inconformidades para transformar este que es, hoy por hoy, el peor mundo posible.