UN SÍ O UN NO SIGNIFICARÁN, EFECTIVAMENTE, UN SÍ O UN NO. SÍ, PERO NO

Un sí o un no

Un sí o un no significarán, efectivamente, un sí o un no. Entre la clase política mexicana y tlaxcalteca es obligatorio aprender “a leer entre líneas” para distinguir entre lo que se dice y lo que realmente quiere decir.

Esto llega a su máxima expresión en el gobierno federal del PAN, cuando para el presidente de la República se tiene que contratar un vocero que explicara “lo que el presidente quiso decir”.

En Tlaxcala se cuenta la siguiente anécdota. Un candidato llega a casa de un líder comunitario de Contla. Le pide ayuda para conseguir un número determinado de votos. El aludido responde que sí, pero a cambio de materiales de construcción para reconstruir la iglesia.


El candidato cumple con su compromiso. Al revisar el resultado electoral, descubre que en Contla no tiene el número de votos prometidos. Reclama al líder y éste responde: Sí licenciado, hablé con la gente y dijo que iba a votar por usted, pero ya ve que no se pudo. Sí, pero no.

Pero vayamos a la historia. Maxicatzin, Xicoténcatl el joven y Temilotecutl, discuten sobre la autorización o negación para recibir y dejar pasar por su territorio a los españoles. El primero está a favor y el segundo en contra.

Temilotecutl les propone: “usemos de un mañoso ardid que creo aplacerá a todos… inviemos nuestros embaxadores al capitán Cortés con graciosa respuesta, diciéndole que con su venida rescibimos todos mucha merced…”.

“En el entretanto que él viene con su gente, el señor Xicotencatl tendrá concertado con los otomíes le salgan al camino, y allí le dará la batalla una vez e muchas hasta que veamos para qué son éstos que de tan lexos vienen…”.

“Si los nuestros vencieren, nuestra ciudad y provincia habrá ganado perpetua gloria… y si… no los puedan vencer, diremos que… sin saberlo nosotros, [los otomís los combatieron]… y… nosotros jugamos al seguro”.

Sí, pero no. Hay que leer más historia de Tlaxcala.