Un día después

Lunes 2 de julio de 2018. El Instituto Nacional Electoral confirmó el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la contienda presidencial, por primera vez en la historia política del país, un partido de izquierda y su coalición accederán a Palacio Nacional. El país sigue de pie, ni se desmoronó, ni hubo temblor, los mercados financieros abrieron y cerraron con los vaivenes de los últimos 30 años, el dólar no tuvo depreciaciones y no hay visos de fuga de capitales. En cambio, las manifestaciones pacíficas de regocijo en todo el país se han hecho presentes, lo seguidores de El Peje festejan, sin presentarse muestras de violencia. El domingo 1 de julio de 2018 abre un nuevo capítulo para México.

Pese a la guerra sucia, tanto del PRI como del PAN, los electores decidieron poner un ya basta a los atropellos de décadas. De hecho, en el triunfo histórico del día de ayer se sumaron distintos segmentos sociales: los pobres, las clases medias y bajas, los intelectuales, así como un sector empresarial que en otras ocasiones se mostraban hostiles al tabasqueño y en gran medida la suma de colectivos explican los resultados electorales. En general se pudieron contrarrestar los escenarios catastróficos vociferados por los otros candidatos a la Presidencia, quienes ocuparon distintos ejemplos para denostar al líder de Morena, las falsas acusaciones ya no les funcionaron, las comparaciones de AMLO con Hugo Chávez o con Maduro en Venezuela pasaron a segundo plano, ni las viejas ideas de que un gobierno de izquierda provocaría una larga recesión económica cuajaron en el discurso de los candidatos del PRI y del PAN. Tal como se esperaba, el PRD sufrió la peor caída electoral de su historia, al convertirse en un partido satélite y marginal, la idea del miedo fue enterrada el día de ayer.

En ese sentido, el éxito de AMLO se debió a que pudo contrarrestar la guerra sucia a través de posicionar la idea del cambio, de la lucha contra la corrupción, la desigualdad y la violencia. El triunfo de Morena en la Presidencia se acompañará de una pluralidad política y está por verse si logró la mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados federal. De hecho, asistimos a un cambio sin precedentes del sistema de partidos y de un nuevo mapa político. El triunfo de AMLO reafirma que desde hace un rato coexistimos en un sistema de partidos competitivos, donde la alternancia es parte de la vida de un régimen democrático en ciernes, pues gran parte de los mexicanos ha vivido la alternancia, a ello se añade que las instituciones vinculadas al sistema financiero nacional como el Banco de México han logrado su autonomía, generando la percepción en el colectivo que la política monetaria y sus instrumentos están por encima de los intereses particulares de la Presidencia de la República, lo que permite dar certidumbre a la clase empresarial mexicana, así como a la banca privada y al sistema financiero internacional. Sin duda que la experiencia recuperada cuando AMLO fue jefe de Gobierno de la ahora Ciudad de México, fue un aliciente para los mercados, la certidumbre jugó a favor del ahora presidente electo, pues cabe recordar que en esa época hubo un aumento sin precedentes de la inversión pública y privada en la ciudad más importante del país.


De hecho, el triunfo de El Peje también debe leerle a la luz de la incapacidad del gobierno federal de resolver los casos de: 1. corrupción de la clase política; 2. violencia generalizada en varios puntos del país, que ha sumado el número de homicidios, desaparecidos y la guerra de cárteles del crimen organizado; 3. una economía doméstica devastada por el gasolinazo, que produjo que el año 2017 presentara el mayor índice inflacionario en dos décadas afectando el consumo, reorientado el ingreso y el gasto, tal como en su momento fue evidenciado en el estudio del Inegi de ese mismo año, el aumento en el precio de los combustible fue una afrenta para la mayoría de los mexicanos independientemente de si se posee o no automóvil; 4. escasa respuesta ante el regreso de migrantes mexicanos, ni la reforma al vapor para la incorporación y validación fue viable, ni el acceso de oportunidades en la generación de empleos logró mitigar el retorno forzoso de mexicanos.

En suma, el gobierno de Enrique Peña Nieto no logró mover a México, tan fue así que los índices de popularidad siguieron con reprobación, el mandatario se va por la puerta de atrás y José Antonio Meade lejos de ayudarle, terminó por desplomar al partidazo.

De hecho, desde este 2 de julio y hasta el 1 de diciembre de 2018 se deberá mantener la confianza y certidumbre, la transición, que no será de terciopelo, debe anteponer los intereses de la nación y en ese sentido AMLO y su equipo de trabajo deben comprender y asimilar que la campaña concluyó y que en adelante como presidente electo deberá mediar la mesura y la responsabilidad, seguramente hoy lunes 2 de julio habrá sendos festejos al interior del país, pero a partir de mañana los mexicanos debemos iniciar la reconciliación nacional y en ese sentido las coaliciones que no lograron el triunfo deben coadyuvar a la unidad nacional.