Un buen pastor para el rebaño de la LXII Legislatura

Un buen pastor

Un buen pastor del rebaño legislativo resulta quien se desempeña como presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política de la LXII Legislatura. Entre diciembre de 2016 y diciembre de 2017.

La primera razón es que la Legislatura se instala sin problemas y la distribución que se hace de la presidencia de la mesa directiva, la Junta de Coordinación y Concertación Política y el Comité de Administración. Se deslizan como bolas en el paño verde de una mesa de billar. Lo que a su vez facilita que a la toma de protesta del gobernador asistan 24 de 25 diputados.

La segunda, porque el reparto de las presidencias de las 25 comisiones, los órganos técnicos y administrativos son aprobados por unanimidad. Lo que confirma que la negociación fue buena. Algo le toca a cada una de las nueve fracciones parlamentarias y a la diputada independiente para que no se registren inconformidades.


La tercera es que los temas que se presentan y se aprueban, como parte de las agendas legislativas, llegan completamente “planchados”. No se registran casos en los que los diputados expresen su inconformidad en tribuna y voten en contra. Una práctica común es retirarse para no participar de las votaciones.

La cuarta es que nueve de los 15 legisladores que ganaron su lugar por la vía de la mayoría relativa, van en busca de la reelección. Dos diputados locales van por una curul federal. El pastor por la diputación federal del primer distrito y su tía por la diputación federal del tercer distrito por el PAN. Sin duda, un buen pastor.

De 32 diputados que tenía ya nomás me quedan 25

Es fácil hacer el balance de una Legislatura que ha cumplido más del 70 por ciento de su periodo. Las tareas más importantes han sido registradas en su Gaceta Parlamentaria. En los cinco meses que le quedan y teniendo en cuenta que 11 van por la reelección (nueve) o una posición federal (dos). Ya no tocaran temas que pueda generar algún conflicto.

La LXII Legislatura es la primera que se elige después de la reforma de 2015, por la que se reduce el número de diputados –de 32 a 25. Los distritos electorales pasan de 19 a 15. Y por única vez el periodo se reduce a 18 meses. El gobernador y los presidentes municipales duran cuatro años ocho meses y se homologan elecciones locales con las federales.

Los legisladores electos en 2016 son los primeros que tienen derecho a la reelección, privilegio que les permite mantenerse en activo, bajo la premisa que quién busca reelegirse no tiene por qué separarse del cargo. Han acordado hacerlo el 30 de abril e irse todos de forma simultánea..

Debe reconocerse que la LXII Legislatura es la que por primera abre una página electrónica. Más o menos funcional en la que suben la información de lo tratado en sus sesiones a través de la agenda legislativa y las gacetas parlamentarias. Desde la sesión pública de apertura en diciembre de 2016 hasta la décima sexta reunión ordinaria del 8 de marzo.

Un pastel muy bien repartido. Ni las migajas quedan

El primer mes de trabajo siempre se destaca por los conflictos que suscita la repartición del pastel del Congreso, quién se queda con qué y es de llamar la atención que, desde 1998 no se observaba tanta unanimidad. Todos los acuerdos fueron con cero votos en contra. La presidencia de la mesa para el PRD, la de la Junta para el PRI y la de administración para el PAN.

En las 25 comisiones tuvieron cabida todos los legisladores. Aunque se registra la renuncia de Jazmín del Razo del PT para volverse independiente.

Los órganos técnicos y administrativas quedan en manos de Federico Zárate (secretario Parlamentario), Lilian Rivera (secretaria Administrativa), Raúl Pluma (director del Instituto de Estudios Legislativos), Rigoberto Lucas (director Jurídico) y Cinthya Fernández (Comunicación Social y Relaciones Públicas).

Con 23 votos a favor es designado Tito Cervantes Zepeda como procurador de Justicia del estado.

Desde que se instala el Congreso local –31 de diciembre 2016– hay una constante. La ausencia del ex gobernador y diputado plurinominal del PAC. No asiste a la instalación de la Legislatura ni a la toma de protesta del gobernador. Pero sorpresivamente, un año después, acude al primer informe de gobierno no como diputado local sino como ex gobernador.

El tiempo que te quede libre si te es posible dedícalo a ler

En el cuarto mes de trabajo de la LXII legislatura se nota un cambio. Primero, que las iniciativas se refieren a problemas que presentan poblaciones vulnerables (insuficiencia renal, personas con discapacidad, adultos mayores y mujeres). En ellas, es notoria la falta de conocimiento del problema. Lo que deja ver que las iniciativas son producto del corte y pega o el plagio de leyes similares.

Casi todas las iniciativas que se presentan durante el mes de abril, son leídas en la sesión. Pero ninguna de ellas es votada –¡más bien es botada!. Por lo general se pasa a comisiones. Lo único que se vota son temas menores: la creación de una medalla, la síntesis de la historia de la bandera de Tlaxcala.

Da la sensación de que, durante el mes de abril, el trabajo de los legisladores es puro trámite. Como si no hubieran temas importantes. Quizá estos no alcanzan, anticipadamente un acuerdo entre las fracciones parlamentarias o los incentivos no son atractivos.

El artículo 55 de la Constitución Política de Tlaxcala establece que durante los recesos del Congreso se instala una comisión permanente, integrada por cuatro diputados electos. Al revisar el mes de julio, quienes forman la comisión permanente son: Aitzury Fernanda Sandoval Vega (PVEM), Enrique Padilla Sánchez (PRI), César Fredy Cuatecontzi Cuahutle (PRD) y Dulce María Ortencia Mastranzo Corona (PAN).

Durante ese mes se presentan iniciativas de diversa índole. En su totalidad son leídas en tribuna, pero no generan votación alguna. Todas, sin distinción, son remitidas a las comisiones correspondientes. Es destacable la unanimidad que presentan los cuatro integrantes de la permanente. Cero en contra.

Un buen pastor del rebaño legislativo

En el mes de agosto se instala el segundo periodo ordinario de sesiones de la Legislatura, por lo que se designa la mesa directiva. La que hace la distribución en función del peso que tiene cada fracción parlamentaria. El primer acto es la presentación de la agenda legislativa.

Cada fracción presenta una serie de enunciados, sin haber evaluado qué ocurrió con la propuesta presentada en el primer periodo. Lo que determina que se repitan los temas porque no existe análisis alguno del que surja una propuesta política o ideológica. Solo se trata de cumplir y hacer ruido.

Una cosa que llama la atención de las sesiones en las que se registra votación. Es que en ninguna de ellas se asienten votos en contra. No importa el proyecto o el tema. Todas las votaciones siempre aparecen con cero votos en contra. Lo que muestra que el uso de la tribuna es simple pasarela para los medios de comunicación.

Otro elemento que atrae es que las votaciones por mayoría se ganen con 13 votos a favor y ninguno en contra. La importancia de un actor político cuya temática toca el Congreso se refleja por el número de votos que alcanza. Casi siempre supera los 20. Lo que confirma que los legisladores no están al servicio del pueblo. Ni siquiera de un partido. Sino de una camarilla, un grupo o una familia.

El balance del 72 por ciento del periodo de la LXII Legislatura. Deja como saldo que el pastor ha resultado bueno para controlar la majada. Ni una sola se ha salido del corral. Y cuando los llevan a pastar a campo abierto, aprovechan para balar fuerte y regresar contentas para la trasquila. Un buen pastor.