Los huachicoles impunes de Tequexquitla

Si El Carmen Tequexquitla tiene alrededor de 15 mil 368 habitantes (Censo de Población 2010), de ellos cerca de 11 mil 526, que son las tres cuartas partes del total, se dedicarían al robo de mercancía y su venta, según la revelación que la autoridad municipal de ese lugar hizo a la Secretaría de Gobierno (Segob).

Esa proporción de pobladores “son huachicoleros“, precisó Joaquin Flores Nophal, director de la Subsecretaría de Gobernación de la Segob, en una entrevista con medios de comunicación, al exponer la situación de inseguridad en ese lugar.

Este problema, como muchos otros del estado, ha crecido con la complacencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno, de otra forma no podría explicarse las dimensiones que ha alcanzado. Los gobiernos municipales solo se han centrado en “cuidar” que la delincuencia no afecte a las familias con el robo a casas–habitación, de autos, de autopartes o a comercios.


Pero de los asaltos al transporte de carga que transita por este lugar colindante con Puebla, paso forzoso hacia el sureste del país, poco o nada se ha hecho para frenarlos.

La gerencia estatal de Diconsa, dependencia del gobierno federal, ha señalado este fenómeno y solicitado la intervención de las instituciones de seguridad, porque la venta de mercancía robada ha penetrado hasta la comunidad con mayor marginación de la región. El colmo.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha tenido presencia con un resguardo. Al parecer, no ha sido suficiente para reducir o inhibir esa actividad delincuencial.

Tequexquitla, junto con otros municipios de la zona oriente, como Cuapiaxtla y Huamantla, se ha convertido poco a poco en foco rojo en materia de seguridad. En esta franja no solo se perpetran robos al transporte, también se ordeñan ductos de Pemex, hay venta ilegal de combustible, prostitución y ataques a corporaciones policiacas.

Preocupa la declaración del funcionario de la Segob cuando advierte que si los huachicoles dejan de cometer este ilícito, “irán contra la población”. Se entendería que la cuarta parte de habitantes que no está involucrada en ese delito, estaría en riesgo, al igual que la del resto del estado o la de otros, y que es preferible que continúe esa fechoría para no exponer a las familias, en lugar de atacarla contundentemente. Vaya consuelo.