TELECANDIDATOS

Al leer o escuchar las propuestas de los candidatos a presidentes municipales se confirma el bajo nivel educativo y el alto poder de la televisión. La mayor parte de sus propuestas derivan de lo que ahí miran, aunque observen poco.

Todos los aspirantes, sin excepción, asumen el principio de que sólo existe aquello que pasa por la tele, aunque su realidad inmediata los desmienta. Nadie puede pensar por fuera de las pantallas de Televisa y TV Azteca.

En el tema de la seguridad pública, asumen que la capital tiene un comportamiento igual o similar a los municipios del norte del país y, por tanto, la única solución es más vigilancia, más cámaras, más patrullas y más policías.


Como están en campaña, no vieron el programa donde se informa que la estrategia calderoniana de “guerra al narcotráfico y la delincuencia organizada” fue un fracaso y condenó a la muerte a muchos ciudadanos como daños colaterales.

Ninguno de los candidatos se da cuenta de que la única posibilidad de que la seguridad pública no se deteriore, es invirtiendo en la población y creando espacios de convivencia y relación que fortalezcan el tejido social.

Quienes aspiran a presidir el cabildo de la capital, no les intelige que la participación ciudadana se logra cuando se corresponsabiliza en la planeación, en la supervisión de la ejecución de las obras y en las contralorías sociales.

Pero eso es atentar en contra de los valores y principios de la autoridad, la cual no puede ceder espacios a la ciudadanía más que para que los elija. Así se los dictan los cánones de su mater et magistra: la televisión.

Su bajo nivel educativo se denota porque lo único que quieren es administrar los recursos, no para pensar en proyectos o construir visiones que les lleven a compromisos con el desarrollo o el bienestar de la ciudadanía. ¡Eso todavía no pasan por la tele!




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