Hay técnicos que ven al Pimaf como negocio; le quitan al productor: Jiménez

Algunos asesores técnicos inscritos en el Programa de Apoyos para Productores de Maíz y Frijol (Pimaf), no consideran a este componente como una forma de ayudar al campo, sino monetaria, porque además de recibir recursos, “le quitan” dinero a los productores, aseveró Juan Manuel Jiménez Sánchez, responsable del Frente Campesino del Movimiento Antorchista en el estado.

Los asesores deben brindar acompañamiento y asesoría a productores beneficiarios y su trabajo consiste en diagnosticar las causas que impiden aumentar la productividad de los sistemas de producción de maíz y frijol.

Asimismo, estos profesionistas deben elaborar un plan integral para implementar las innovaciones tecnológicas necesarias, el cual debe estar adaptado a las condiciones agroecológicas de los polos de desarrollo, donde se encuentran los productores beneficiarios, según lineamientos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).


Sin embargo, Jiménez Sánchez realizó algunos señalamientos en torno a la operación del Pimaf, a los cuales atribuyó que en este año solo alrededor de 50 antorchistas hayan solicitado su ingreso a este apoyo.

En este caso –indicó- los productores deben estar inscritos en el Padrón Único de Beneficiarios de la Sagarpa y no deben recibir el Proagro Productivo, el cual es entregado a la mayoría de agricultores, por lo tanto, es una limitante.

“El Pimaf es un buen programa, pero solamente lo atienden técnicos inscritos en Sagarpa y no lo ven como una forma de ayudar al campo, a veces lo ven de una forma monetaria, porque reciben algún recurso y, aparte, lo que le puedan quitar a los productores”, refirió sin precisar cantidades.

Expuso que esta es una “forma de negocio”, por eso muchos agremiados al Movimiento Antorchista no lo solicitan “porque a veces tenemos problemas con los asesores, no se puede llegar a buenos acuerdos, pues tienen ciertas ideas que los campesinos ponen en práctica y no les han funcionado, por lo que no confían en ellos”.

Otro obstáculo es que el Pimaf apoya con aproximadamente dos mil 500 pesos por hectárea, con restricción a solo tres hectáreas, a diferencia del componente de Insumos a la Producción, el cual lo amplía hasta a 20 hectáreas, citó.

“Lamentablemente se maneja mucho el minifundismo, la mayoría de campesinos posee menos de cinco hectáreas, y por otra parte están los que rentan las tierras. Por eso no entramos mucho al Pimaf y por las limitaciones con los técnicos”, abundó Jiménez Sánchez.

Anotó que hay productores de alta, media y baja productividad y que en la primera clasificación  se considera a los de los municipios de Ixtacuixtla, Huamantla e Ixtenco; en la segunda a los de Contla, Apizaco y Tlaxco, aunque en este último hay algunas zonas con la categoría de baja, lo cual impide que entren al programa.

El grado de pobreza –agregó- también representa un problema para acceder, pues las demarcaciones que tienen alta marginación son incorporadas, pero las de mediana “o no muy  alta”, quedan fuera.

Mencionó que el componente “pone candados a todos los campesinos”, sin embargo, recalcó que fue creado con un buen objetivo: incrementar la productividad de pequeños productores de maíz y frijol del país, mediante apoyos económicos para paquetes tecnológicos de calidad.

Las reglas de operación establecen que el solicitante debe presentar un escrito en el que manifieste, bajo protesta de decir verdad, que en el año fiscal 2018 no recibió o está recibiendo apoyos para el mismo concepto, por parte de la administración pública federal y que implique “duplicidad de apoyos, estímulos o subsidios”.