Se sienten muy fregones

Si son tan fregones, para qué hacen campaña. Así de simple, la soberbia está acabando con las posibilidades de triunfo de varios candidatos al Congreso de la Unión y eso también podría ocurrir con los aspirantes a diputados locales de Morena, aunque de las otras fuerzas no se escapan a esta realidad.

Se creen tan fregones que ya hasta andan gastando lo que presumen que ganarán cuando sean legisladores, pero del plato a la boca se cae la sopa. Si tan seguros están, ya no hagan campaña.

Si bien es cierto que todos los estudios demoscópicos ubican a Andrés Manuel López Obrador en primer lugar de las preferencias electorales y a su coalición como primera opción en el resto de los cargos en disputa, la operación y las estructuras pesan en los estados y en Tlaxcala no será la excepción.


También está la forma en que los partidos políticos procesaron el reparto de espacios, candidaturas y género por distrito electoral en cada una de las coaliciones. La imposición, el agandalle, el sectarismo y las malas decisiones, además de juntar grupos antagónicos en algunos espacios, así como dar cabida a vivales de la política, les cobrará factura.

Está claro que si las elecciones presidenciales fueran el día de hoy, López Obrador arrasaría en Tabasco, Chiapas, Ciudad de México, Quintana Roo, Nayarit, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala, Morelos, Campeche e Hidalgo. Con gran probabilidad se llevaría el triunfo en Baja California Sur, Puebla, Veracruz, Baja California, Colima, Sinaloa, Zacatecas y el Estado de México. Tendría una lucha apretada por ganar en Sonora, Michoacán, Chihuahua, San Luis Potosí, Durango, Nuevo León, Tamaulipas y Querétaro.

Prácticamente estaría empatado con Anaya en Aguascalientes. La fuerza es impresionante: podría llevarse nada menos que 28 de las 32 entidades del país.

Por eso su gente se echó a la hamaca, andan sobrados y eso las encuestas también lo reflejan y al parecer se revertirán tanto en el ámbito federal como local. Ellos lo saben, tan es así que este fin de semana decidieron apretar las tuercas, pues saben que muchos de sus candidatos a diputados locales, lejos de ayudarles, así como ellos con Andrés Manuel, se convertirán en un pesado lastre. Se sienten muy fregones, pero pueden terminar muy mal.