Sobre el SATE y el SisAT de la SEPE-USET

A principios de esta semana, la SEPE–USET anunció en un comunicado la puesta en marcha del Servicio de Asistencia Técnica a la Escuela de Educación Básica (SATE) y del Sistema de Alerta Temprana (SisAT) para el ciclo escolar 2017–2018, dos de las estrategias establecidas en la reforma educativa de 2013 y la nueva Ley General de Educación.

En la presentación de estos dos sistemas, que por cierto se hizo sin convocar a los medios de comunicación y aparentemente sin invitar a las dirigencias de las secciones 31 y 55 del SNTE, pues no se menciona en el boletín oficial, el titular de la dependencia, Manuel Camacho Higareda expuso que con ello Tlaxcala avanza un año con respecto a otras entidades que pondrán en marcha el SATE y el SisAT a partir del ciclo escolar 2018–2019.

Es de reconocerse el interés y el esfuerzo de la SEPE–USET por apurarse a cumplir con los proyectos y programas establecidos en la reforma educativa peñista, aunque sea cuatro años después de que se emitiera ésta, y cuando ya cientos de docentes fueron cesados de sus plazas por no haber recibido en tiempo la asesoría que se supone brindará el SATE.


Sin embargo, no deja de llamar de que la creación de estos dos sistemas se dé precisamente después de las críticas que especialistas de la UNAM y del IPN han hecho a la reforma educativa y al nuevo modelo educativo en un foro en la materia que organiza la Facultad de Ciencias para el Desarrollo Humano de la UAT desde principios de junio.

De acuerdo con el análisis de los especialistas, tanto la reforma educativa como el nuevo modelo educativo presentan una serie de deficiencias, además de que varios de sus proyectos y programas –entre ellos el SATE– no se han puesto en marcha de manera generalizada en todos los estados.

A por lo menos dos conferencias del foro organizado por la UAT ha acudido quien desde el sexenio anterior funge como director de Educación Básica de la USET, Tomás González Lima, pero quien a pesar de los cuestionamientos de los especialistas no se atrevió a defender la política educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto o por lo menos presumir los trabajos que realiza Tlaxcala para cumplir con la reforma educativa y el nuevo modelo educativo.