El comienzo de la era Salcedo  

A casi un año de que la diócesis tlaxcalteca quedara sin jerarca, este miércoles se concretó la ordenación episcopal de Julio César Salcedo Aquino como obispo, el cuarto nombrado por el Vaticano y el segundo con raíces locales.

El nuevo representante de la iglesia católica, de 66 años de edad y nacido en la Ciudad de México, fue Superior General de los Misioneros de San José en México en el periodo 2009–2015, congregación a la que pertenece, y es licenciado en espiritualidad.

Su antecesor, Francisco Moreno Barrón, arzobispo de Tijuana desde agosto de 2016, abanderó la causa de la pastoral social de Tlaxcala y sus organizaciones contra la trata de personas, principalmente con fines de explotación sexual, las cuales lanzaron una crítica constante hacia el gobierno de Mariano González Zarur, por considerar que solo simuló en el combate de este delito. En 2015 encabezó una marcha en oposición a la aprobación de causales para la despenalización del aborto y fue claro en reprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo.


Por eso, la llegada de Salcedo Aquino despierta expectación respecto de su postura frente a estos temas polémicos y la forma en que llevará a la práctica las máximas de su hermandad: evangelización misionera, principalmente entre indígenas, pobres, abandonados y marginados; educación de la juventud y amar y dar a conocer a San José.

Pero sobre todo si responderá a la exigencia de quien le dio esta encomienda, el papa Francisco, el jesuita reconocido por católicos progresistas y quien en su visita a México en febrero de 2016 insistió en su llamado a los obispos de desprenderse de la actitud de príncipes, muchas veces, o casi siempre, alimentada por las esferas de poder.

Salcedo, el obispo josefino

Habrá que esperar la relación que el obispo josefino sentará con los diversos sectores sociales y, especialmente, el político tlaxcalteca. Su predecesor Moreno Barrón mantuvo un trato diplomático y aparentemente distante con el gobierno, contrastante con el de Jacinto Guerrero Torres, a quien personajes de diferente ideología y corrientes recurrían con frecuencia hasta para pedir un consejo.

Sin duda, se espera el respeto al artículo 130 constitucional que establece el principio histórico de la separación del Estado y las iglesias, en este comienzo de la era de Julio César Salcedo en Tlaxcala y en víspera del proceso electoral 2017–2018.