Sacrificar al turismo de masas por uno más consciente, para preservar luciérnagas: Espejel

No solo la tala de árboles y los incendios han sido las principales adversidades para el Santuario de las Luciérnagas, también el turismo masivo destructor del entorno, por lo que debe ser “sacrificado” por visitantes respetuosos y conscientes de la preservación de los recursos naturales, aseveró Enrique Espejel, presidente de la Agrupación para el Cuidado de las Luciérnagas A. C.

Preocupada por el deterioro del entorno donde habita esta especie, esta organización del municipio de Nanacamilpa comenzó a trabajar el año pasado con diferentes dependencias, entre ellas la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y las secretarías de Turismo del Estado (Secture) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales  (Semarnat).

Ha organizado talleres de capacitación dirigidos a sus 21 integrantes, quienes se han involucrado en diferentes actividades de cuidado y protección, incluido el combate al fuego en áreas arboladas de la región.


En cuanto al problema de tala, Enrique Espejel refirió que es un asunto “en el que a veces no podemos intervenir, ojalá pudiéramos”. Lo atribuyó a costumbres arraigadas en la comunidad, pues la explotación del monte genera cierta remuneración.

A las generaciones nuevas les interesa cuidar la naturaleza, sin embargo, no es fácil cambiar la mentalidad de personas mayores, por lo que se debe hacer labor de consciencia entre la población porque el derribe de árboles y el fuego, son lo que más afecta a los bosques, que son el ecosistema de luciérnagas, acentuó.

Comentó que en Nanacamilpa sobresalen los ejidos de San José, con dos mil 700 hectáreas, y  el de Lira y Ortega, con 700, pero enfatizó que también hay 26 centros de avistamiento de estos insectos de luz y que cada uno cuenta con su propio terreno.

De manera preventiva para la temporada 2018 que iniciará casi a finales del primer semestre, ya se efectúan actividades de capacitación y de concientización, con apoyo de la Secture. “Ya se ven los permisos más estrictos para la apertura de centros, para que no cualquiera pueda abrirlos”.

Resaltó la importancia de certificar a guías de turistas, ya que al comienzo de las vistas al Santuario, “había mucho problema” porque sin conocimiento pleno, las personas eran  internadas en el monte, en caminos que no eran adecuados.

“Se ha cuidado que ya no existan esas situaciones, ni los centros ni guías piratas, los cuales fueron erradicados desde el año pasado. La finalidad es llevar un buen control, pues antes estaban muy marcados; no es fácil controlar a 90 mil gentes, no es fácil prestar un buen servicio, el esfuerzo que hace Turismo es realmente grande”.

Afirmó que desde este momento los prestadores de servicios realizan acciones coordinadas, ”porque tenemos que hacer un trabajo que dure, no que se nos quede a la vuelta de la esquina, pues el Santuario de Luciérnagas fue un detonante del turismo en la entidad, pero debemos cuidarlo”.

Enrique Espejel mostró su preocupación porque actualmente el impacto principal en esta zona durante los avistamientos, “es la inconsciencia del turismo de masas, el cual llega, no le interesa, perjudica, y controlarlo ha costado más trabajo”.

Por esta razón, consideró que es necesario un cambio, “a lo mejor –dijo- sacrificar al turismo de masas, por uno más consciente, porque destruye donde quiera que llega, pero tenemos que hacer un trabajo poco a poco para que el Santuario nos dure más”.

En su opinión, las autoridades de los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, no deben endurecer las reglas para el acceso de visitantes a las áreas de luciérnagas, pues se trata más de una cuestión de conciencia por parte de todas las partes involucradas en este tema. En el caso de guías –realzó- en los 26 centros de Nanacamilpa hay alrededor de 200 certificados, de hecho, la capacitación propició la formación de esta agrupación.