Robo al tren, ¿cultural?

Lo revelado por Jorge Sánchez Jasso, edil de Huamantla, en el sentido de que el robo al tren se ha convertido en una actividad cultural en las comunidades ubicadas por donde cruzan las vías del ferrocarril, pone de manifiesto el fracaso rotundo de las acciones contra la delincuencia y políticas públicas de este y los anteriores gobiernos en sus distintos niveles.

Según lo denunciado por el alcalde de extracción priista, de ser una actividad delictiva, el robo al tren ha pasado a ser una forma de vida de un amplio número de habitantes de comunidades aledañas a las vías del ferrocarril, pues no pasa día sin que sea denunciado un asalto de esta naturaleza.

El que este delito se haya convertido en una actividad “cultural” implica muchos factores que van desde la falta de atención a las comunidades con programas educativos, culturales, deportivos, sociales y económicos y la oferta de fuentes de trabajo bien remunerados, hasta la aplicación de operativos de seguridad que inhiban esos eventos.


Seguramente tanto el gobierno actual como los anteriores llevan o llevaron a cabo estas acciones a esos pobladores. Algunas de las preguntas que surgen son ¿por qué no han funcionado? o ¿es necesario aplicar otras estrategias? para, como dijo el edil huamantleco, “arrancar de raíz” el deseo de robar que se presenta en algunos habitantes.

Jorge Sánchez informó también que ya se tienen identificadas a algunas personas presuntamente vinculadas a estas actividades delictivas, información que, afirmó, ha compartido con las autoridades de procuración de justicia y de seguridad pública para que se proceda a su detención.

Es imprescindible que los gobiernos en sus distintos niveles hagan lo necesario para detener estos ilícitos, pero sobre todo proporcionar a las comunidades las posibilidades y herramientas que les permita una forma de vida digna y honesta.