Reparto de espacios electorales podrían poner en riesgo la gobernabilidad

En un reparto de cuotas partidistas, en colocación de amigos y compromisos de consejeros, a eso fue reducido el proceso de integración de los 15 consejos distritales, en los cuales, por desgracia de nuestra democracia, no están, al parecer, los ciudadanos mejor preparados para esa encomienda.

Como era de esperarse, hay dudas y hasta señalamientos internos en el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) de que el proceso de conformación de dichos órganos electorales fue una vacilada, porque prevaleció el amiguismo y compadrazgo.

De eso, en caso de confirmarse, los partidos políticos son cómplices, pues la mayoría de los representantes de partido decidió no revisar al menos que los 90 funcionarios distritales cumplieran con los requisitos de elegibilidad y qué decir con el perfil y conocimientos de la actividad electoral.


De acuerdo con este proceso de selección y designación, reportado por los consejeros, precisaron que se registraron 294 aspirantes, de los cuales 278 cumplieron con los requisitos de ley y después de la valoración curricular, solamente se entrevistaron a 234, dado que 44 de los aspirantes no se presentaron a la entrevista y un aspirante renunció al procedimiento.

De conformidad con la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales para el Estado de Tlaxcala, artículo 102, se tendrán que realizar dentro de los respectivos distritos, la preparación, organización, desarrollo y vigilancia del proceso electoral; al término de la jornada electoral recibir y resguardar los paquetes electorales de la elección de que se trate, debiendo acatar puntualmente los protocolos y procedimientos que garanticen la seguridad y certeza en el resguardo de paquetes y traslados y expedir y entregar las constancias de mayoría de la elección de que se trate e informar inmediatamente de todas sus actuaciones al Consejo General; coadyuvar en el seguimiento de topes de campaña y otras disposiciones legales.

Sin embargo, aunque dudo que lo hagan porque fueron beneficiados de ello, los partidos políticos van a vigilar el proceder de los funcionarios electorales, pero dadas las condiciones electorales que se viven en el país y en el estado, esperamos que ese reparto de espacios no se convierta en un problema de gobernabilidad estatal.