Renovarse o morir

Renovarse o morir; no tienen otra alternativa las otrora tres principales fuerzas políticas que había en Tlaxcala y en el país, porque de seguir así las cosas, PRI, PAN y PRD tienen los días contados, porque su futuro además de incierto, es dudoso; si no recomponen su realidad, ésta los puede llevar a la extinción.

Sus formas, sus acciones, el manejo sectario de sus grupos, la toma de decisiones y, desde luego, su pasado y presente en el ejercicio de la función pública, se han convertido en un lastre para su militancia, esa que casi nada tiene, pero que se la juega por sus liderazgos, esos que han amasado más de lo que merecen. Esas condiciones ya les cobraron factura.

El PRI dejó de ser el partido de las inmensas mayorías. A pesar de ser gobierno estatal, en esta elección solo tuvo 24 mil 493 votos válidos, que lo relegaron hasta la séptima posición de las preferencias electorales. Morena le ganó seis a uno, pues el partido de Andrés Manuel López Obrador tuvo 234 mil 465 sufragios válidos. Si bien el PAN se mantiene como el segundo partido más votado de la pasada elección local, con 68 mil 711 votos válidos, está muy lejos, pero por mucho a lo obtenido en los comicios anteriores que le llevó a tener una bancada con cuatro legisladores.


También el PRD se desmoronó hasta llegar a apenas 30 mil 849 votos, para ubicarse en quinta posición, por debajo de partidos como el del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano –considerados marginales.

El sectarismo y las tribus, así como el agandalle e imposición no han traído nada bueno a los tres institutos políticos. Los riesgos más fuertes los tiene el PAN y PRD, porque no tienen a donde llegar todos sus cuadros y compromisos. Quizá en sus reductos municipales. Cosa contraria en el PRI, al final del día son gobierno estatal y presiden importantes Comunas.

Los tres presidentes de estas fuerzas deben dar un paso de costado. Carlos Carreón del PAN, Manuel Cambrón del PRD y Roberto Lima del PRI deben renunciar a sus dirigencias –aunque los dos primeros ya tienen tres cuartos de pie fuera de éstas por conclusión de mandato–, para que den paso a la militancia e impulsar una reestructuración general de sus respectivos institutos, porque de lo contrario, no es broma, pueden desaparecer.