Propuestas para la reforma

Todos tenemos iguales derechos por ley

Paridad de los representantes populares

Asignar un salario base a los gobernantes


C. integrantes de la LXI Legislatura del estado libre y soberano de Tlaxcala, los ciudadanos de la ciudad y del campo que nos convertimos en electores para elegirlos, nos permitimos hacerles llegar 14 propuestas para ser conocidas, socializadas, discutidas y en una de esas hasta incorporadas en la reforma político–electoral.

Primero: Herederos de la democracia indígena, reconocemos que todos los integrantes de la sociedad tlaxcaltecas y no sólo nosotros los pipiltzín, tienen iguales derechos frente a la ley, por lo que pueden participar en la elección de quienes deban representarlos, porque no es posible que todos participen de la cosa pública.

Esto determina que la base de toda decisión se funde en el número de pobladores que habitan el territorio tlaxcalteca y deben ser representados. El censo 2010 arroja como resultados que 52 por ciento (604 mil) son mujeres y 42 por ciento (565 mil) son hombres, por lo que para que haiga paridad, equidad, igualdad y equilibrio, cada uno debe tener el 50 por ciento de candidaturas, evitando en todo momentos el síndrome de las Juanitas.

Dividir a la población en tres grupos

Segundo: La pirámide poblacional no es pareja ya que existen grupos que son más grandes que otros, por eso para que se guarde la proporción las mujeres y los hombres deben dividirse en tres grupos, el primero de jóvenes de 18 a 30 años de edad, el segundo de los adultos de 31 a 45 años y el tercero de los adultos mayores y a cada uno de ellos se debe entregar un porcentaje de las candidaturas y no sólo a los jóvenes o a las mujeres. ¿Por qué desprecian a los adultos mayores de 45 años de edad?

Proponemos dividir el 50 por ciento de hombres y de mujeres en tres partes con 15–20–15 por ciento, así los jóvenes tendrían el 30 por ciento de candidaturas, 15 por ciento mujeres y 15 por ciento hombres; los adultos tendría el 40 por ciento, 20 por ciento hombres y 20 por ciento mujeres, y los adultos mayores tendrían el 30 por ciento, 15 por ciento hombres y 15 por ciento mujeres. ¡Eso es parejidad!

Tercero: Como la selección se hace a través de elecciones y la elección se hace con votos, todos los puestos de representación pública deber ser electos por la mayoría de la población, ¡debe desaparecer la representación proporcional! ¡Nunca más una elección por planillas! ¡Toda elección debe ser individual!

Los presidentes de comunidad, los regidores, los síndicos, los ediles, los diputados y el gobernador deben ser electos de forma individual y ganar su lugar, nada de dar posiciones de primera minoría –¡Fuera senadores de primera minoría!–, nada de representación proporcional –¡Fuera diputados plurinominales!–, nunca más el resto mayor.

Cuarto: Todos los pueblos deben dotarlos de autonomía, no importa la población que tengan, todos los asentamientos humanos con más de 2 mil 500 habitantes deben ser reconocidos como ayuntamientos, si es decisión de la población mantenerse como parte de otro ayuntamiento, eso  será una determinación de ella. Todas las cabeceras municipales se convertirán en municipio y dejarán libres a los pueblos.

Quinto: En razón de que la representación la obtiene el que alcanza la mayoría de votos, ésta debe ser mayoría calificada, ¡nada de mayoría absoluta o relativa! Esto significa que para declarar a alguien ganador debe obtener el 50 por ciento más uno de los votos efectivos de la elección, en caso de que ninguno lo alcance se instituya la segunda vuelta entre los dos candidatos con mayor votación hasta lograr el 50 por ciento más uno.

Sexto: En la elección de los ayuntamientos y del Congreso local se elimina la representación proporcional ¡Fuera los plurinominales! Todos los integrantes del Congreso deben ser electos por mayoría, lo que significa que una vez determinado el número de distritos que tendrá el estado, se dividan éstos entre los resultados del censo de población, sólo con los mayores de 18 años de edad en adelante y se establezca la población por distrito.

Por ejemplo, si se toma en cuenta el censo de 2010, la población mayor de 18 años es de 800 mil y considerando que se llegue al acuerdo de 20 diputados, lo que significa que habrá un diputado por cada 40 mil electores, pero como se ha señalado, sólo el que obtenga la mitad más uno de los votos efectivos será reconocido como diputado.

Elegir representantes populares migrantes

Séptimo: Para que los tlaxcaltecas que están en el extranjero puedan votar, se recomienda hacer un censo a fin de saber cuántos migrantes legales e ilegales hay, aunque pudiera usarse otro referente, por ejemplo, las remesas y a partir de ahí establecer la relación de la población que equivale a un diputado para definir cuantos distritos se crean en el extranjero.

En cada población con más de 2 mil 500 tlaxcaltecas se instalará una sucursal del IET para que los paisanos se registren como candidatos, hagan campaña y se reciban los votos, el que resulte ganador deberá trasladarse a Tlaxcala, por lo que el Congreso se integrará con 20 diputados locales y los que resulten electos entre los migrantes.

Octavo: A todas las posiciones de representación popular se le asignará un salario con base en resultados. El monto de los ingresos de los presidentes de comunidad, regidores, síndicos, diputados y gobernador se definirá con base en el desempeño de acuerdo con una tabla de méritos que al efecto elabore la ciudadanía fundado en salarios mínimos. ¡Nada honorifico, todo con base en el salario mínimo!

Noveno: Para evitar que a cada rato se distraiga de sus ocupaciones a los ciudadanos, todas las elecciones se deberán alinear y los periodos durar tres o seis años, con posibilidades de reelección hasta por tres veces –si alguien pregunta la razón, es un asunto místico: tres veces negó Pedro a Jesús–, para confirmar el “Estado libre y soberano” las fechas se subordinarán a las elecciones federales.

Décimo: Para que los partidos políticos tengan derecho de participación, primero deben ser reconocidos como tal y en caso de que algún grupo no alcance el reconocimiento, puede presentar a sus candidatos como ciudadanos, si después de la elección alcanza cuando menos el 5 por ciento de la votación automáticamente se le otorga el reconocimiento. Pero en caso contrario, aun los partidos registrados que no alcancen ese mínimo serán borrados de las competencias posteriores.

Décimo primero: En una democracia verdaderamente representativa, cada uno debe representar lo que representa y no andar confundiendo a los electores, de ahí que deben desaparecer las figuras de alianza o coalición. Los partidos deben trabajar para contar con militantes reales. Con eso se evita los partidos familiares.

Cuando más de un partido considere que debe “coaligarse” con otros para competir, ese simple hecho bastará para que los partidos coaligados pierdan su registro y busquen su registro como nuevo partido. En respeto a la autonomía, cada uno de ellos designará a sus dirigentes y hará el registro correspondiente para el pago de las prerrogativas.

Décimo segundo: Los ciudadanos que no deseen participar, así sean propuestos por la ciudadanía, por los partidos políticos o por cualquier otro medio, tendrá el derecho de renunciar a sus candidaturas y nadie podrá fincarle responsabilidad de ningún tipo.

Décimo tercero: Cualquier funcionario de elección popular podrá ser despedido, si un grupo de ciudadanos –el 10 por ciento de los que lo eligieron– muestra que no ha cumplido con su tarea, para lo cual se instruirá el debido proceso popular. En él, de forma oral, deberán presentarse las acusaciones, y la defensa y una vez que se considere se ha discutido lo suficiente, se procederá a la votación a mano alzada y si es mayoría absoluta, se tendrá por destituido. Su lugar será ocupado por quien en ese momento presente su candidatura y sea electo de la misma manera por los presentes. Esta elección sólo será válida para concluir el periodo del destituido.

Décimo cuarto: Para evitar el travestismo, alambrismo y chapulinismo político, cualquiera podrá presentar su candidatura a un puesto de elección popular, pero quien lo haya hecho anteriormente por un partido político deberá renunciar públicamente a él, señalando la razones para hacerlo y no podrá ser postulado por otro partido, pero sí como ciudadano.

Esperamos que discutan seriamente estas propuestas, no le anden haciendo al tío Lolo y aprueben lo que caiga o salgan con aquello del reloj parlamentario al que nunca le corre el tiempo. Esperamos haber aportado nuestro granito de arena en la construcción de ciudadanía.

Para cualquier aclaración, sírvase invitar a los miembros de esta familia que hacen la propuesta. Atentamente. Sábila Citlalpopoca, Malinche Tlehuexolotzin, Xóchil Tecpanecatl, Margarito Perez de Zacatelco, Tránsito de Atligüecha y Jicoténcal Cortés.




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