Promesas incumplidas

La frase de la clase trabajadora “ya estamos hasta el gorro” de promesas incumplidas de candidatos y del gobierno que se emitió este 1 de mayo en el acto de la CTM, llama a la reflexión no solo en este sector sino en la sociedad en general.

En esta etapa de campañas de proselitismo de los candidatos a la República mexicana y al Congreso de la Unión, la población es bombardeada por un sinfín de propuestas de lo que sería el país ideal.

Cada aspirante al Congreso de la Unión presenta a diario propuestas en materia de salud, empleo, justicia, fiscal, seguridad, etc., etc., pero no se sincera con la ciudadanía de que obedece órdenes del partido político en el que milita y que sus sueños guajiros de contribuir a tener un mejor país se frenan en la oficina de su jefe superior.


Por eso es de llamar la atención que los cetemistas exijan compromisos concretos de los candidatos de la coalición Todos por México a cambio de su voto en las urnas en la jornada comicial del 1 de julio.

Solicitar que los candidatos se comprometan a legislar para que se reduzca el cobro de impuestos al tiempo extra laborado, sin duda que es una demanda legítima y por demás justa, pero será posible que, en caso de ganar los abanderados del tricolor, puedan sacar adelante este tema, si consideramos que los legisladores tlaxcaltecas no se distinguen por tener una participación activa en el edificio de San Lázaro, pues unos van y otros llegan y siempre es la misma situación.

El compromiso más factible que deberían asumir los candidatos, sea del partido que sea, en caso de ganar la elección, es cumplir con las obligaciones que la ley establece en el cargo de representación popular que ostenten.

Esto es, por lo menos que asistan a las sesiones, que cumpla el periodo constitucional para el cargo que sean electos y no anden de chapulines, que las leyes que voten las analicen y el sentido de su sufragio sea para beneficio de la ciudadanía mexicana y no por atender intereses de partido o de grupo, esos compromisos son sencillos pero fundamentales.