Primer pago de favores (azules y tricolores)

El pago de azules facturas, a favores tricolores en el Congreso local comenzó esta misma semana. En una sesión en la que los profesores sindicalizados, en este caso del ala disciplinada, institucional y alineada, volvieron a hacer gala de su refinada educación (como diría Ibargüengoitia), mientras los diputados locales seguían la línea trazada con antelación sobre la reforma educativa.

Ahora sí el magisterio ya no tiene de otra sopa que la sujeción a las nuevas reglas del juego, dictadas desde la OCDE. Queda la opción de la calle, como seguramente volverá a hacer la CNTE. Vendrá de nueva cuenta las manifestaciones, los cierres de calles y los bloqueos de carreteras. A ver si a ellos también les echan a los hermanos granaderos.

Será en otra oportunidad cuando abordemos el tema de la reforma laboral que le aplicarán a los profesores del sistema público.


Lo que me llama la atención es la celeridad con la que los diputados del Nuevo Orden leyeron, estudiaron, comprendieron, ponderaron, analizaron y destriparon la propuesta de reforma a la Ley de Educación del Estado de Tlaxcala.

En menos de una semana, diligentes como son, se despacharon la consabida iniciativa. Igual y estaría bueno hacerles un examen para saber si realmente cumplieron con su deber y se ganaron de forma correcta la dieta de esta quincena.

Pero francamente lo dudo, sobre todo porque la reforma traía la etiqueta de “Planchada previamente”, por lo que ya no era menester pasarle la T-fal por encima.

Vaya, no demandaba ni un dobladillo ni una hilvanada. Ya estaba bien cosida y cocida, como esas sopas que tan bien pintaba Andy Warhol. A final de cuentas, contaba con los votos suficientes para ser aprobada.

Los acuerdos entre el PRI y el PAN, gemelos oscuros que de rato en rato toman distancia, pero que cada vez más evidencian su maridaje, comienzan a dar sus frutos.

Aquí advertíamos sobre la alianza no confesada entre estas dos bancadas, para sacar adelante iniciativas que requieran de una mayoría calificada.

Luego de las migajas que recogió el PAN, por el camino de las vocalías en las comisiones legislativas, está comenzando a devolver los favores, como lo demuestran las reformas a la Ley de Educación. Y las que le seguirán.

Quizás el próximo año los veamos y los escuchemos pelear. Se tomarán unas vacaciones de sí mismos, pero una vez pasada la temporada de elecciones (que ya se asoma en el horizonte), volverán los mismos acuerdos por debajo de la mesa, que serán maquillados con declaraciones barriobajeras, sobre todo por parte del PAN. Pero todo será una pantomima.

Y en eso son bastante duchos ambos partidos, y si no, acuérdense de lo bien que se han llevado desde 1988, cuando Luis H. Álvarez y Diego Fernández se pusieron de tapete para que Salinas se limpiara el lodo de los zapatos que le había dejado la elección presidencial de aquel año. Aquí sí se puede hablar de que son lo mismo, nomás que con siglas y colores distintos, pero con la misma alma, ahora teñida de neoliberalismo feroz.

Mejor hay que disfrutar de lo bueno de la vida, como El lago de los cisnes, por cortesía del Ballet de San Petersburgo, de unos rusos que seguramente no serán como el hijo de Putin que manda en Moscú.