Preocupa a campesinos sequía y heladas; reportan daños en maíz

Además de la falta de lluvias durante casi un mes, las heladas “fuertes” registradas los días 25, 26 y 27 de mayo pasado, han generado preocupación en campesinos de las zonas norponiente y oriente de la entidad, pues el fenómeno dañó plantas de maíz, lo cual ha orillado a algunos a destituir este cultivo por otro.

De Calpulalpan a Hueyotlipan ya afectó más de 50 por ciento en algunas parcelas, pero en Benito Juárez, Álvaro Obregón y Rubén Jaramillo ha de haber alrededor de 600 hectáreas perjudicadas, indicó Alberto Ávila Montaño, dirigente de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos Democrática (Cioac-D).

“Si llueve posiblemente recuperemos algo, pero si tarda dos semanas más, posiblemente los que tienen riego vayan a voltear el cultivo, aunque no sé qué se va a sembrar, porque se gastaría nuevamente en semillas, que están muy caras, igual que el fertilizante, y para los que estamos en temporal va a estar muy difícil las situación”.


Las heladas de la semana pasada le pegaron a toda la planta, “no solamente en la hojita”, como suelen decir las aseguradoras. En Concepción Hidalgo, municipio de Altzayanca, hay milpas que se doblaron porque no aguantaron, por lo que varios “están volteando lo sembrado porque el maíz ya se les amoló y lo están cambiando por avena y otros se están aventurando con frijol“, dijo Alejandro Martínez, dirigente de la Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas (Coduc).



El efecto del hielo también se observa en parcelas de El Carmen Tequexquitla, Cuapiaxtla, Huamantla, Tocatlán, Xaloztoc y Terrenante, donde además muchos productores no han sembrado, al igual que en Tlaxco, Atlangatepec y Muñoz de Domingo Arenas. En Yauhquemehcan cultivaron en seco.

Al gobierno le debe preocupar el campo, sin embargo, solo le da al campesino mil 500 pesos por hectárea dañada, sin tomar en cuenta que desde la primera labor para sembrar hasta el primer jilote o el segundo, el gasto es de hasta 8 mil 500 pesos por hectárea, “pero no es tomado en cuenta” para la indemnización mediante el seguro agrícola, a la cual no se incluyen otros conceptos, como el pago de diesel, nada más se determina que hubo pérdida de maíz o de grano.

“El famoso seguro es un engaño”, añadió Alberto Ávila, ya que agregó que en caso de siniestro, los inspectores concluyen que la planta dañada aún puede dar cosecha “y se van”. A final del ciclo agrícola no se recupera ni la inversión, “¿quién se lleva la lana?, las aseguradoras, por eso la gente las manda al diablo, porque no sirven”.

José Isabel Juárez Torres, dirigente de la Unión Campesina Democrática (UCD), expuso que la “falta de lluvias en tres semanas ha afectado mucho al campo; hay un estrés por calor en las plantas de temporal. Si persiste este clima, habrá repercusión en la producción”.

“Es muy delicado depender todavía mucho de la estacionalidad ambiental por ello se ha insistido en la rehabilitación de pozos de riego y que se utilice todo el sistema de irrigación disponible”, subrayó. Asimismo, refirió que en el estado de Puebla se registró una protesta  campesina en contra de la empresa Volkswagen, acusada “de impedir que lloviera haciendo un rociado aéreo, parece que de cloruro de plata, para a sus unidades no les cayera granizo. Las grandes industrias sí pueden hacer esto para proteger sus cosas, pero no se ha podido lograr que llueva a tiempo” para cultivar.