Política y camadas

Qué tanto sirve el esfuerzo realizado por el Instituto Nacional Electoral (INE) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de impulsar la plataforma Voto Informado 2018, si desde sus respectivos ámbitos de influencia los tres niveles de gobierno y hasta las instituciones educativas obligan a sus trabajadores a recabar un determinado número de credenciales de personas para imponerles por quién deben votar.

Conforme se acerca la jornada electoral del 1 de julio, los operadores políticos, mejor dicho funcionarios públicos, dirigentes sindicales y autoridades universitarias, amenazan a sus subordinados de que perderán el empleo si es que no apoyan a tal o cual candidato, lo cual es todo lo contrario al derecho que tiene cada ciudadano de ejercer el sufragio de manera libre, secreta y sin condicionamiento.

Hace 15 días escribí sobre una reunión en instalaciones de la Secretaría de Educación Pública del Estado (SEPE) en donde un funcionario solicitó en horario y día hábil a los representantes de las camadas del carnaval de este año el apoyo, de manera abierta, hacia la candidata al Senado de la coalición Todos por México, Anabel Alvarado Varela, con el argumento de que ella es una persona interesada en la cultura y las tradiciones de la entidad.


De manera ingenua, el titular de la SEPE dijo que desconocía que se haya llevado a cabo dicha reunión y que, por tanto, no iniciaría ninguna investigación al respecto.

Debido a que el funcionario no sabe lo que ocurre al interior de la dependencia que tiene a su cargo, a través de este espacio le hacemos de su conocimiento de la convocatoria que ha hecho la Dirección de Cultura, Recreación y Deporte a los representantes de las camadas, acompañados cada uno de cinco personas más, a una reunión el sábado 26 de mayo a las 8:30 horas en el Salón Jeroc’s.

Para el carnaval 2019 faltan nueve meses, por lo que sería muy prematuro iniciar las pláticas para preparar ese evento, así que no estaría por demás que el funcionario público se diera una vuelta para saber lo que hacen sus subordinados, aunque en esta ocasión sí se cuida que la reunión no sea en horario hábil y en un edificio público.