Poder Judicial planea la resolución de conflictos a distancia para facilitar el acceso a justicia

Alberto Elisavetsky, director del Observatorio del Conflicto Social de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina, colabora con el Poder Judicial del estado para establecer como política pública un programa de resolución de conflictos a distancia, a fin de poner al servicio de la ciudadanía las nuevas tecnologías y que estas sean un puente que facilite el acceso a justicia.

En la inauguración del “Curso para Facilitadores Públicos en torno al uso de las Tic´s (Tecnologías de la Información y Comunicación)”, impartido por este especialista en Palacio de Justicia, el magistrado presidente Héctor Maldonado Bonilla resaltó que hay tres aspectos fundamentales que se deben detonar en materia de justicia alternativa.

El primero –anotó- es acercar las bondades de la mediación a todos los rincones del estado, niveles sociales y grupos diferentes; “en eso estamos, el mes próximo se pondrá en marcha la unidad de mediación móvil, la cual recorrerá todas las comunidades”.


En segundo lugar, la mediación a distancia, que es una visión diferente y tercero, la sensibilización y difusión en la materia, pues “algo que no se conoce, no se usa y no se aprovecha”, indicó.

El titular del Poder Judicial puntualizó que este curso es el primer paso hacia un proyecto innovado, por lo que la colaboración con Alberto Elisavetsky se enmarca en la visión de esta administración 2018-2020, circunscrita hacia la consolidación de la justicia alternativa, para lo cual hay varias líneas de acción.

En tanto, Elisavetsky subrayó que las organizaciones de la sociedad tienen conflictos internamente porque no se han ensamblado y que se requiere un trabajo de integración entre jóvenes con determinados saberes y los no tan jóvenes que tienen otros.

Expuso que en 2004 la Universidad de Massachusetts difundió un escrito sobre la resolución de conflictos con el uso de las nuevas tecnologías. Luego, aludió a palabras de su esposa, también especialista en la materia: “Si nos podemos enamorar por internet por qué no resolver un conflicto” por esta vía.

“Vamos a hacer que Tlaxcala genere un material, un libro, un documento, a partir de una experiencia que vamos a desarrollar y que sea bibliografía obligatoria para todas las universidades hispanoparlantes, ese desafío es el que hoy estamos tomando”, dijo a magistradas, jueces, personal del Poder Judicial y estudiantes de derecho.

Yo –enfatizó- ya lo hice en mi país, o sea no vengo a practicar a ver si puede hacer, lo que sí es que vengo a colaborar para que ustedes sean los primeros en México que tengan como política pública un programa de resolución de conflictos a distancia.

Comentó que en el trayecto ha encontrado muchas resistencias al momento de abordar el tema, sobre todo en quienes se han desempeñado tradicionalmente, pues dicen que si no es cara a cara los problemas no se pueden resolver.

“La idea es que a las nuevas tecnologías las tenemos que poner al servicio de la ciudadanía para que sea un puente que facilite el acceso a justicia”, resaltó.

Asentó que el trabajo del mediador es atender el conflicto, pero que existe la costumbre de resolverlo físicamente, sin embargo acentuó que las partes que intervienen en un asunto se pueden encontrar virtualmente, con códigos distintos a los presenciales.

Mencionó que hay conflictos que no requieren presencia física en tiempo real, como los mercantiles. Asimismo, realzó que en un contexto de cambios constantes, “la pregunta que nos tenemos que hacer es cómo va a ser la resolución de problemas en 2020 y en 2030, cómo nos tememos que preparar” para ambos casos.

“Y  qué se debe hacer hoy para resolver de la manera que va a ser necesaria y para no quedar viejos o fuera de lugar”, planteó Alberto Elisavetsky.