Pobreza, despojo y desigualad de las mujeres

Hace días di lectura a un pronunciamiento escrito por diversos movimientos, colectivos y grupos comunitarios de los estados de Puebla y Tlaxcala, quienes se han organizado en torno a problemáticas que les afectan gravemente, como son: la contaminación de sus ríos, el despojo de sus tierras, daños a la salud de las personas por polución de las industrias, instalación de gasoductos que colocan en riesgo eminente a la población donde se pretende construirlos, entre otros.

Todos estos mega-proyectos atravesados por intereses políticos y económicos, muy lamentablemente más allá de traer “desarrollo” como lo pintan los gobiernos, traen consigo devastación a su paso; dañan la flora, la fauna, las tierras de las familias y la identidad comunitaria; contaminan su agua, sus cultivos; y daña la salud de las personas; por lo cual considero injustificable e inhumano que la supuesta preocupación por mejorar el “desarrollo” venga acompañada con graves violaciones a los derechos humanos de las personas, de las colectividades, de las familias.

Este panorama me llevó a analizar y reflexionar cómo estas problemáticas afectan a las mujeres; si hablamos de la contaminación del agua, del aire y de la tierra, los contaminantes que son depositados en nuestro medio natural por las industrias poco reguladas y supervisadas por los gobiernos pueden ingresar a nuestros cuerpos de manera indirecta provocando daños graves, como infertilidad, abortos, cáncer, malformaciones.


La doctora Susana Isabel García lo explica muy claro en su publicación sobre contaminación ambiental y su impacto en la salud, porque de manera indirecta podemos tener contacto con las sustancias tóxicas a través del aire, el agua, los alimentos de la región e, incluso, con la ropa de trabajo del esposo que regresa de la industria donde se elaboran plaguicidas o se manejan sustancias tóxicas.

La defensa de las tierras por el despojo genera que las mujeres, cuando sus esposos son detenidos injustificadamente, tengan que ser las únicas proveedoras del hogar y además las defensoras de sus compañeros que han sido privados de su libertad; asimismo el despojo de las tierras provoca una mayor feminización de la pobreza, es decir, las mujeres tienen menos posibilidad de contar con un patrimonio.

El ingreso de las familias se ve limitado cuando sus cosechas ya no pueden ser colocadas en el mercado por ser regadas con agua contaminada, cuando el campo deja de producir y se vuelve infértil a causa de la contaminación o al ser despojadas de sus tierras; se les imposibilita poder generar sus propios alimentos, lo que provoca migración del esposo a otro estado o país dejando a las mujeres a cargo de los hijos-hijas y del hogar, y en otros casos, también la migración de las mujeres.

La instalación de corredores industriales está comprobado que genera la posibilidad y rentabilidad de bares, burdeles y hoteles, en una sociedad patriarcal donde se continúa pensando que los obreros y/o trabajadores de las industrias necesitan lugares de “esparcimiento sexual” después de las largas jornadas de trabajo, lo que vuelve rentable los alrededores de las industrias para el comercio sexual, que en el caso particular de Tlaxcala y Puebla favorece la trata de personas, principalmente de mujeres y niñas para la prostitución forzada.

Incluso, la supuesta apretura de las mujeres en el ámbito de lo laboral, ha llevado a que la industria maquilera introduzca en los hogares de las mujeres la famosas maquila intrafamiliar, la cual, si bien puede ser un ingreso económico mal pagado de las mujeres y de su familia que participan en esta manufactura, genera violaciones a los derechos humanos fundamentales de las mujeres, privándolas a los derechos sociales como al seguro social, a la protección por riesgos laborales, al crédito de vivienda, entre otros.

Es decir, los impactos que trae consigo la instalación de los mega–proyectos están íntimamente relacionados con la feminización de la pobreza, con la desigualdad y la violencia hacia la mujer, lo que provoca una alta vulnerabilidad y riesgo en las mujeres de la región Puebla–Tlaxcala.

*Colectivo Mujer y Utopía A. C.




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