PERSONAS QUE ENRIQUECEN LA IMAGEN PÚBLICA DE LAS INSTITUCIONES

Personas que enriquecen

Personas que enriquecen la imagen pública de las instituciones. José Narro y Juan Ramón de la Fuente, ex rectores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), emergen como figuras conciliatorias en tiempos de crisis política.

Cuando la crítica a la educación superior pública era más feroz.  Estos ex rectores dieron una lección del valor de una institución pública. Ya que desde el propio gobierno se asumía que la educación privada era mejor que la pública.

El mayor número de investigadores e investigaciones que se producen en el país. Los referentes jurídicos que marcan la ruta de los nuevos sistemas. Los programas educativos más avanzados, casi todo sigue siendo “hecho en C.U.”


La UNAM es uno de esos raros casos en los que se alinean el prestigio personal con el institucional. Juntos acrecientan su valor porque privilegian el cumplimiento de la misión institucional frente a escenarios adversos.

Una vez que dejan el puesto. Los gobiernos, sin importar su signo, los incorporan a la administración pública. El propósito es aprovechar la experiencia, pero sobre todo por la legitimidad que los acompaña.

Los dos ex rectores han sido secretarios de Salud. Su trabajo destaca porque han conjuntado los avances del conocimiento científico con los servicios a la población para mejorar sus condiciones de vida.

Ello hace que en tiempo en que la política y los políticos están tan denostados. Las figuras de funcionarios como éstos surjan de manera natural y sean mencionados como probables candidatos a la Presidencia de la República.

Ninguno de ellos reniega de la política ni se presentan como no políticos. Al contrario, reconocen que la política es la actividad que determina las interacciones entre las personas para construir mejores proyectos de vida personal, institucional y nacional.

A estas personas que enriquecen la vida pública, casi siempre les es vedada la posibilidad de saltar de la academia a la representación popular. Los usan por su prestigio, pero les cierran las puertas cuando les ven posibilidades como políticos.