Pascasio vende ramas con apariencia de víbora

Pascasio Reyes combina su labor como vendedor ambulante de plantas medicinales con la de pastor en una congregación religiosa
Pascasio Reyes combina su labor como vendedor ambulante de plantas medicinales con la de pastor en una congregación religiosa

Pascasio Reyes López recorre varias ciudades de la República mexicana con un trozo de madera que parece una víbora, pero en realidad se trata de un remedio “tradicional” para curar malestares en el riñón del ser humano. Su trabajo lo combina con su labor de pastor en su congregación religiosa.

Este hombre tiene 61 años de edad y desde hace 44 años se ha dedicado a seguir el oficio de sus padres que vendían trozos de árbol de víbora, una planta que se da en toda la costa del Golfo de México y de la que nuestros antepasados descubrieron su uso como medicina tradicional.

Pascasio es entrevistado por La Jornada de Oriente en la acera de la delegación del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en la ciudad capital, en donde colocó un plástico de color azul para exhibir un pedazo de rama de árbol de víbora, raíz de planta de chivo y pasiflorina como una alternativa de la medicina para aliviar diferentes afecciones a la salud.


El destino quiso que él se dedicara a vender estas plantas medicinales, pues se quedó a la mitad de la carrera de Administración de Empresas, “creo que lo que hago es algo genético, porque mi trabajo lo realizo con mucho gusto, me gusta mucho la calle”, refiere este hombre oriundo de Alvarado, estado de Veracruz.

Sin embargo, él ha apoyado a sus seis hijos para que realicen estudios de nivel superior, aunque no todos aprovecharon esta oportunidad, pero con mucho orgullo menciona que tres son profesionistas en las carreras de Ingeniería Química, maestro y Contaduría Pública, otro truncó su preparación como psicólogo, uno más aún estudia y el restante dejó las aulas.

Pascasio –nombre europeo que significa “tomado de la paz”– explica que el árbol de víbora se da en el sureste mexicano, esto es, en Yucatán, Tabasco, Chiapas  y Veracruz. Incluso, refiere que el escritor Carlos Alcocer habla que esta planta tiene propiedades para atender inflamación en los riñones del ser humano, dolor de espalda e infecciones en las vías urinarias.

Explica que la rama del árbol de víbora se corta en trozos y se prepara un té con tres piezas en un litro y medio de agua, dejándolo hervir durante 5 minutos. Además, dice que es un hidratante porque la gente que lo consume tiene mejorías en su piel.

El nombre de árbol de víbora se le dio porque su apariencia es como la piel de un reptil, pues tiene varias manchas en la corteza de las ramas y en su interior.

A este árbol también se la conoce como corteza azteca o palo de víbora, el cual no se da en abundancia en las zonas boscosas de estos estados del sureste del país, sino que se encuentran de manera aislada, es decir, “uno aquí, otro allá y otro hasta por allá”.

Es una planta silvestre que se da de manera natural, porque  no tiene flores ni semillas, ni da fruta, “pienso que se genera por los minerales de la tierra”.

Otra planta medicinal que ofrece es la conocida como planta de chivo, la cual se emplea para descongestionar el hígado graso y con ello mejora el aliento de las personas. Mientras que la pasiflorina es para combatir el nerviosismo, el estrés y el mal carácter de la gente.

–¿Cuántos años lleva en este oficio?–, se le preguna.

–Empecé este trabajo desde los 17 años de edad, mis padres se dedicaron a vender estas plantas. No es pesado para mí andar de una ciudad a otra, ya me acostumbré a llevar una vida nómada. Regreso a Alvarado cada mes o mes y medio para abastecerme de estas plantas.

Comenta que muchas personas de la región sureste del país se dedican a esta actividad, pero lamentablemente no saben cómo explicar las bondades que tienen estas plantas como una medicina alternativa.

–¿La gente no lo califica como un charlatán al ofrecer una medicina alternativa?

–Lamentablemente sí, pero cuando se les explica que hay estudios sobre sus beneficios para la salud por parte del escritor Carlos Alcocer, quien a la vez fue doctor y llegó a México en 1640, después de la Conquista, pues descubrió las plantas y analizó las cortezas y las raíces de las plantas.

Incluso, menciona que hay varios libros que hablan sobre estas plantas medicinales, entre ellos el Libro Azteca y otro de Manuel Azaeta Acharán que es 100 por ciento naturista.

–¿Por qué se dedicó a esta actividad?–, se le inquiere.

–Porque este oficio me permite trabajar tres o cuatro horas al día y no 12 como generalmente ocurre con la mayoría de la población mexicana, además puedo realizar mi actividad como pastor de la iglesia de dios a efecto de predicar la palabra del creador.

“Así que no tengo tiempo de ver la televisión o los partidos de fútbol, quisiera tiempo para predicar más la palabra de dios y trabajar, el tiempo hay que aprovecharlo al máximo porque nuestra fortaleza física se va mermando con el paso de los años”, anota.

–¿Qué opina de la medicina alópata?–, se le pregunta.

–La medicina alópata tiene una ventaja muy grande porque trabaja al 100 por ciento para combatir las afecciones físicas de las personas porque tiene sustancias químicas, mientras que a las plantas que ofrezco se les llama medicina tradicional, no es naturista, y entonces lo que comercializo se lleva del campo a la olla como dicen por ahí. Esta medicina se descubrió antes de las ciencias,  antes de la elaboración química, antes de los conservadores y colorantes, es una medicina de tradición, de muchos antepasados, me refiero a los mayas que fue una civilización con gran capacidad de sabiduría y conocimientos.




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