País en igualdad

En el documento “Desconocen mexicanos qué son los feminicidios”, presentado por Parametría, se destaca que nuestro país es machista, que la mayoría de las personas entrevistadas no sabe qué son los feminicidios y que un porcentaje importante dice que la violencia que se ejerce en contra de las mujeres es provocada por ellas mismas. Además, se menciona que un mayor porcentaje de las personas entrevistadas cree que la sociedad es la principal responsable de “que en el país haya mujeres que sufran de violencia”; en segundo término, se culpa al gobierno y dos de cada 10 consideran que las propias mujeres son quienes propician esta situación.

Estos datos revelan el largo trecho que hay que transitar para afianzar una cultura de igualdad y no discriminación, a fin de lograr materializar el sueño aquel, plasmado en los “Sentimientos de la Nación”, de que solo nos haría diferentes el vicio o la virtud. La violencia contra las mujeres en México alcanza cifras espeluznantes y resultan aterradoras la indiferencia, la permisividad y las omisiones tanto sociales como de gobierno. Decir que la responsabilidad mayor es de la sociedad puede ser tanto peligroso como vergonzoso si sirve para lavarse las manos como Poncio Pilatos. Más bien debe implicar el compromiso personal por cambiar la situación; por negarse a tolerar el acoso, las miradas lascivas y los comentarios sexistas que cosifican a las mujeres en el entorno próximo; por generar un permanente proceso personal y colectivo de sensibilización y formación en materia de derechos humanos y género; en resumidas cuentas, en asumir nuestra ciudadanía a plenitud y, en consecuencia, hacernos responsables de las problemáticas que nos aquejan para resolverlas.

Decir que el gobierno es culpable sin cuestionarnos y descubrir nuestra propia misoginia, resulta estéril si queremos transitar de un país machista a un país de derechos e igualdad. Culpar a las mujeres hasta de sus propias muertes es la antesala de la desigualdad y la injusticia que detiene nuestro avance social. Las Unidades de Igualdad de Género, que en Tlaxcala se han conformado en el municipio de Tlaxcala y en varias dependencias de gobierno estatal, pueden ser un camino de los muchos que hay que abrir para lograr vivir en el país igualitario que requerimos.