No se vende, nomás se presta

Las propuestas de reforma energética están resultando como el aceite más vendido del mundo. Consumidores de todo el orbe han confiado en el aceite 3–EN–UNO por más de 110 años para mantener lubricados los mecanismos que lo requieran
Las propuestas de reforma energética están resultando como el aceite más vendido del mundo. Consumidores de todo el orbe han confiado en el aceite 3–EN–UNO por más de 110 años para mantener lubricados los mecanismos que lo requieran

Pemex sí tiene capacidad

Retirar los ingresos del PEF

Se cuelgan del Tata Cárdenas


El Margarito dice que las propuestas de reforma energética están resultando como “el aceite más vendido del mundo. Consumidores de todo el orbe han confiado en el aceite 3–EN–UNO por más de 110 años para mantener lubricados los mecanismos que lo requieran. No existe otro aceite que haya llegado a tantos hogares como 3–EN–UNO. Su formulación de acción triple provee una barrera protectora contra la oxidación, la corrosión, reduce la fricción, remueve los residuos y ayuda a limpiar las superficies de los metales”.

El Tránsito comparte lo que entiende –que no es mucho– de la iniciativa del PAN, que como dicen los abogados, fue el primero en hacer pública su iniciativa que “abarca tres aspectos: el petróleo y los hidrocarburos, el sector eléctrico y un nuevo diseño institucional en materia energética” para “dar un nuevo impulso a las inversiones públicas y privadas, crear empleos bien remunerados y poner a México a la vanguardia tecnológica a nivel mundial”.

Lo primero que hay que recordar, dice el Jicoténcal, es que la reforma del PAN no es la primera que se le ocurre para privatizar la actividad petrolera, la iniciativa se las ganó don Porfirio Díaz que en su afán de modernizar el país, en 1901 otorgó concesiones a ingleses, holandeses, franceses y a todo el que se lo pidió,  la expropiación llegó como consecuencia de que esas empresas se quisieron pasar por el arco del triunfo a las leyes mexicanas.

Lo que tienes que recordar, señala el Margarito, es que la expropiación se hace porque el constituyente de 1917 dejó muy claro que: “La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual, ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada (pero) el dominio de la Nación es inalienable e imprescriptible, y sólo podrán hacerse concesiones por el gobierno federal a los particulares o sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes mexicanas…”

PRI y PAN a favor de los contratos con particulares

El Tránsito apunta que ahí se da el dos por uno, tanto el PRI como el PAN se cuelgan de la ley reglamentaria que publica el general Lázaro Cárdenas para decir que: “podrán celebrase contratos con los particulares, a fin de que estos lleven a cabo por cuenta del gobierno federal, los trabajos de exploración y explotación, ya sea mediante compensaciones en efectivo o equivalentes a un porcentaje de los productos que obtengan”.

No hay que olvidar, recuerda el Jicoténcal, que en 1995 se hizo una reforma en el sector energético y “se eliminó del catálogo de actividades que comprende la industria petrolera a cargo en forma exclusiva del Estado, el transporte, almacenamiento y distribución de gas metano y licuado de petróleo” que llevan a cabo “particulares mediante permiso.”

El Margarito dice que el modelo propuesto por los priistas por el que aseguran recogen el espíritu cardenista está basado en dos esquemas: “1) contratos eficientes para la exploración y extracción celebrados con el Ejecutivo federal, y 2) participación de terceros en toda la cadena de valor de los hidrocarburos, a través de autorización expresa del gobierno federal”.

El Tránsito considera que ahí está la primera diferencia de la iniciativa del PAN con la del PRI y la del PRD, porque Tata Lázaro dijo que la forma en que se establecería esta colaboración sería en una figura distinta a la de la concesión, por la experiencia vivida con las empresas extrajeras, de ahí que los priistas y panistas cuando han sido gobierno han otorgado contratos a diestra y siniestra, sólo que ahora los panistas insisten en que se otorguen concesiones porque eso da garantía –según ellos– al inversionista.

El Jicoténcal considera que una coincidencia en las tres iniciativas es que los yacimientos de petróleo que explota Pemex se están agotando, que se tiene petróleo en el Golfo de México, pero no se cuenta ni con dinero, ni con la capacidad científico–técnica para sacarlo, de ahí que es necesario cambiar la política petrolera para darle un respiro y no se muera la gallina de los huevos de oro.

Te equivoca, te equivocas, dice el Margarito, el PRD es el único que no parte de esa premisa, él dice que la capacidad sí existe, lo único que no hay es dinero porque 70 centavos de cada peso que capta Pemex se pagan al gobierno como impuestos y esto significa 40 centavos de cada peso que gasta el gobierno, lo que se necesita es darle algo de autonomía para que pueda respirar y seguir manteniendo al país.

Al Tránsito se le prende el foco y dice que los panistas y priistas han de tener los mismos asesores porque toman como referencia a Noruega para hacer sus propuestas, por ejemplo, en la que además coincide también el PRD: la creación de un “Fondo Mexicano del Petróleo” para administrar “la renta petrolera” que tenga como propósito invertir, aportar al Estado y crear reservas para el futuro, bajo la premisa que para que no se produzca un temblor en las finanzas públicas se tenga un  periodo de gracia de 10 años en que Pemex deje de figurar en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), el PRD coincide con esto, sólo que el periodo de gracia lo reduce a cinco años.

Propone PRD crear un fondo de excedentes

Aunque el PRD es más específico, según el Jicoténcal, porque propone la creación de un Fondo para Excedentes Petroleros “encargado de: a) Acumular y rentabilizar los ingresos petroleros que ahí se depositen. b) Vincular los rendimientos del Fondo a propósitos nacionales de largo plazo como las pensiones, la educación, y/o la investigación científica y tecnológica. c) Constituir un instrumento cuyos rendimientos también pudieran garantizar la estabilidad del presupuesto federal ante cambios repentinos en los precios internacionales del petróleo”.

En el caso del PRI no hay esa intención, destaca el Jicoténcal, porque su propuesta implica: “un cambio de paradigma con dos componentes esenciales: primero, un pago de derechos más bajo que en la actualidad y, segundo, el remanente de ese pago de derechos podrá ser reinvertido en la empresa o una parte podrá ser transferida al presupuesto como si fuera un dividendo que podrá emplearse para gasto en escuelas, hospitales, infraestructura de agua o carreteras. Este nuevo esquema hará que Pemex tenga un tratamiento fiscal comparable al de otras empresas petroleras en el resto del mundo”.

Es interesante como manejan la retórica, destaca el Margarito, los panistas insuflan el pecho para decir: “Que quede claro, el petróleo es de la Nación, el petróleo es de los mexicanos, el petróleo es de todos: Pemex no se privatiza, la Comisión Federal de Electricidad no se vende. Son y serán  órganos del Estado al servicio de todos los mexicanos. El Partido Acción Nacional impulsará una economía de libre mercado en la que participe el Estado y en la que se garanticen las mejores condiciones de energía a la sociedad.”

En tanto que los priistas, según el Tránsito, cual cruzados afirman: ”¡Que no te engañen! Pemex ni se vende, ni se privatiza. La reforma energética busca consolidar a Pemex como una empresa 100 por ciento pública, más fuerte, competitiva y transparente. Se propone que Pemex: Se mantenga como una empresa pública al 100 por ciento. Sea más autónoma y tenga una organización adecuada. Tenga un régimen fiscal que le permita reinvertir…”

Pero como dice Cuauhtémoc Cárdenas, destaca el Jicoténcal: “Todos estos supuestos logros suenan a cuentas alegres y en el mejor de los casos a buenos deseos. No hay cifra que los sustente, ni un análisis y proyecciones serias de la economía nacional en los próximos años y un estudio del desenvolvimiento de la industria petrolera internacional ni menos la definición de una política petrolera integral que requiera de esos montos de producción de mayores o menores en los horizontes de 2018 y 2025.”

Pero no te emociones cuero viejo que te quiero pa´ tambor, porque contra lo que uno puede suponer, en las encuestas que han hecho algunos periódicos nacionales, en una el 60 por ciento y en otra el 70 por ciento de los mexicanos sí quiere que se reforme Pemex, por lo que es posible que efectivamente termine aprobándose una que integre a los tres en uno ¡Como el aceite!




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