NINGÚN ORDEN DE GOBIERNO ES JEFE DE OTRO ORDEN

Ningún orden de gobierno

Ningún orden de gobierno es jefe de otro orden. Por ello mismo, ninguna figura federal puede convertirse en autoridad intermedia entre el gobierno federal y los gobiernos estatales, señala el gobernador del estado de Campeche.

El Ejecutivo estatal, de militancia priista, responde así a la propuesta de nombramiento de los coordinadores estatales de programas de desarrollo que anuncia el presidente electo.

Necesario, ver cómo se va a crear y cuáles van a ser las formas…”, es la respuesta del Ejecutivo local ante la pregunta si considera reunirse con la Lorena Cuéllar Cisneros, quien declara difícil la relación con quien le robó la gubernatura.


Quizá, si se pensara más en términos de la res pública, lo más conveniente sea desaparecer todas las delegaciones federales y no solo reducirlas. El problema es tal como lo señala el gobernador de Campeche.

El poder central pierde influencia en los territorios estatales. Lo que despeja la incógnita de que una de las finalidades tenga que ver solo con lo presupuestal. Es una decisión política.

La idea de trabajar, “de abajo hacia arriba, sin intermediarios”, fortalece a los intermediarios entre los niveles de gobierno que la Constitución deja muy claro. Sólo recae en los ejecutivos municipales, estatales y federal.

La razón histórica en la creación de delegaciones no se funda en la descentralización o desconcentración, sino en la ocupación del territorio nacional como mecanismo de control de la Presidencia de la República.

Los coordinadores estatales de desarrollo reducirán la nómina. Pero, jugarán un papel destacado en la relación política. El clientelismo ha sido y es uno de los pilares del sistema político.

La respuesta de que ningún orden de gobierno es jefe de otro, tiene que ver con la capacidad de desmontar una arquitectura institucional organizada a lo largo de 90 años. La cultura política es muy difícil de cambiar.